Los casos del detective Kogoro Akechi, el más famoso de Japón

El aire está enrarecido. ¿Es esto una paranoia o una alucinación? Es producto de una combinación extraña entre el misterio de la situación y la adrenalina de encontrar al perpetrador del asesinato, que todavía anda suelto. Menos mal que contamos con el infalible Kogoro Akechi, un detective diestro en la psicología criminal.

Los casos del detective Kogoro Akechi

Autor: Edogawa Rampo

Traducción: Rumi Sato

Epílogo: Daniel Aguilar

Editorial: Satori

Formato: Papel

Año: XX (JP), 2017 (ES)

Ya conocimos a Edogawa Rampo (aka Ranpo en japonés) en El extraño caso de la isla Panorama y La mirada perversa, sendos títulos editados también por Satori y en los cuales descubrimos en castellano a un autor interesante como pocos. La narrativa de este japonés es atractiva tanto por su maestría manejando el suspense, como con su habilidad para retratar personajes perturbados, con aficiones extrañas o inclinaciones sádicas. En este nuevo título, ‘Los casos del detective Kogoro Akechi’ tenemos tres relatos de similar naturaleza pero un enfoque más policíaco.


Kogoro Akechi se convirtió en un personaje célebre de la cultura pop japonesa a mediados del siglo XX, originalmente creado por Rampo y después reformulado por otros creadores en distintos medios audiovisuales como el cine. Los tres relatos que incluye la compilación de Satori nos muestran la esencia del detective, que se ve envuelto en tres extraños casos en los que los giros de guión y la capacidad de sorprender son onmipresentes.

Toru Nakamura interpretando a Kogoro Akechi en ‘K-20: The Fiend with Twenty Faces’

‘El asesinato de la cuesta D’ nos sitúa frente a un crimen aparentemente imposible. El cadáver aparece de manera inexplicable en una habitación sin salida, todos los testigos de alrededor juran no tener ninguna pista sobre lo ocurrido y ningún potencial sospechoso presenta un móvil consistente. Pero hay un detalle inquietante en la escena: tanto la mujer asesinada como la vecina tienen moratones por todo el cuerpo. La astucia de Akechi para fijarse en los pequeños detalles desentrañarán el caso para destapar una incómoda verdad.

El segundo relato es el más breve y se titula ‘El fantasma’. En esta ocasión, todo gira en torno al espíritu de un recién fallecido, que había jurado por carta hacer la vida imposible a su enemigo, un empresario que pasa las noches inquieto temiendo por los planes del incorpóreo. Algunas de las escenas narradas aquí son verdaderamente espeluznantes y dan buena cuenta de cómo el autor sabe manejar el subconsciente del lector para combinar tanto el género noir como el género de terror psicológico.

El lugar estaba frecuentado por extraños paseantes. Había vagabundos en busca de un lugar donde dormir, pero tampoco faltaban los detectives, los agentes de policía que patrullaban cada media hora al ritmo del ruido metálico de su sable y personajes de gusto morboso como Monzo. Sin embargo, había una clase de gente que no pertenecía a ninguno de los grupos anteriores. Se sentaban un momento en un banco, pero se levantaban de inmediato e iban y venían por el mismo camino repetidamente. Y, por ejemplo, cuando se encontraban con un paseante en un sendero estrecho y oscuro de la arboleda, escudriñaban de hito en hito su rostro con expresión significativa o le pedían cerillas, a pesar de llevarlas consigo. Todos llos iban bien afeitados y sus caras presentaban un aspecto reluciente. Muchos de ellos vestían un quimono a rayas, ceñido a la cintura con un obi rígido, un fajín que se empleaba para las ocasiones formales.

La colección se cierra con un relato largo, ‘Pulgarcito’, cuyo malvado es un enano desequilibrado que parece estar detrás del asesinato horripilante a una joven. La historia tiene giros de guión magistrales, en tan sólo 100 páginas nos presenta a numerosos personajes aparentemente implicados en el crimen de alguna manera, y por supuesto Kogoro Akechi que junto al protagonista Monzo Kobayashi tratarán de esclarecer lo ocurrido. En este mismo relato Rampo ha desplegado su arsenal narrativo en varias direcciones, contando con algunos altibajos, pero que no desmerecen su valor literario; es imposible dejar de leer hasta llegar al final.


El prestigio de Edogawa Rampo se entiende gracias a relatos como los que encontramos en ‘Los casos del detective Kogoro Akechi’. Es una lectura divertida, en ocasiones irreverente y con gusto por el misterio que se sale del estereotipo y lo tópico.

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