Hacia los límites de la cordura: ‘La mirada perversa’

La literatura existe, entre otras cosas, para hacer pedacitos lo políticamente correcto, y para llevar a nuestra mente a aquellos lugares oscuros de nuestra naturaleza humana que la sociedad nos empuja a evitar. Edogawa Rampo entendió esta cualidad y, como escritor de novelas y relatos, se convirtió en uno de los mejores ejemplos de lo que se suele etiquetar como “grotesco”, “retorcido” y “perverso”… pero toda palabra se queda corta para la excepcional imaginación del autor japonés.

Ficha de la obra

rampo-la-mirada-perversaLa mirada perversa

Autor: Edogawa Rampo

Traducción: Daniel Aguilar

Editorial: Satori

Formato: Papel

Año: Primera mitad del s. XX (JP), 2016 (ES)


Reseña

Ya conocíamos a Rampo del incomparable El extraño caso de la isla Panorama así como a Daniel Aguilar por su magnífico Destellos de Luna, así que la lectura de ‘La mirada perversa’ venía con las expectativas altas. La nueva edición de Satori incluye seis relatos de la época más “loca” del autor, junto a un comentario final de Aguilar que redondea la lectura y da las claves para profundizar más en la naturaleza y los orígenes de una obra tan peculiar como ésta.

El nivel de las seis historias es muy alto; manteniendo entre sí un nexo muy fuerte: el de la atracción por las cosas extrañas y fascinantes. Rampo demuestra en estos escritos un acercamiento mórbido y al mismo tiempo elegante a los límites de la psicología y la cordura humanas, creando estampas difíciles de olvidar. En primera instancia, los protagonistas de cada uno de los relatos tienen una característica y común: todos sienten algún tipo de inclinación hacia lo antinatural, lo perturbador. Pero cuidado, Rampo no se limita solo a crear freaks: lo hace con tal habilidad que consigue que el lector pueda entrar siempre en su mente, es decir, es capaz de hacer que sintamos empatía por los personajes perturbados.

En ‘El que pasea por el revés del techo’ vemos como el protagonista acude a un hostal en el que descubre un acceso al espacio superior al techo de las habitaciones, que le permite espiar y observar cómo son los huéspedes en su intimidad sin ser detectado. Aprovechando este hallazgo, el personaje se pregunta qué pasaría si decide cometer un asesinato simplemente por la curiosidad mórbida de hacerlo, ya que casualmente tiene la solución perfecta para no correr ningún riesgo. ¿Cómo se siente uno al ser asesino? ¿Es tan emocionante como parece?

‘Pulgarcito baila’ y ‘La oruga’ se centran en personajes psicológicamente diezmados por diferentes causas: una especie de mostruo humano que se gana la vida como atracción de circo; y un veterano de guerra que perdió todas sus extremidades, así como su vista y su oído. Ambos personajes, fuertemente atormentados por la vida que les ha tocado vivir, descubren el lado más tenebroso de la psique humana en sendos relatos, de una fascinación exquisita.

‘El infierno de los espejos’ y ‘El hombre que viaja con un cuadro en relieve’, en cambio, giran en torno a personajes obsesionados, que poco a poco se van sumergiendo en la locura más absoluta. Para no romper el misterio, no daremos más detalles al respecto; son historias que difuminan los límites entre lo real y lo imaginario.

El más sorprendente de todos -que no es poca cosa- probablemente sea ‘Un amor inhumano’, una historia sobre celos y pasión en una pareja en la que la paraonia y lo inconcebible se entrecruzan. La mujer empieza a sospechar tras ver las actitudes extrañas de su marido y sus escapadas cada noche al ático, en el que sospecha que se está viendo con otra mujer. Sin embargo, viniendo de un autor como Rampo, el descubrimiento final es mucho más perturbador de lo que cabe imaginar…

 


Conclusiones

‘La mirada perversa’ es una selección de historias de Edogawa Rampo perfecta para ilustrar la gran capacidad del autor para sorprender y crear escenas perturbadoras. Rampo desborda imaginación pero también demuestra su excelente capacidad narrativa, dos habilidades muy frecuentes en la literatura por separado, pero muy escasas en conjunto. Es por eso que cada uno de estos seis relatos son como un caramelo que va cambiando de sabor de manera totalmente impredecible.

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