Pensamiento japonés

«PLAN 75»: Cuando el destino nos alcance

El pasado 18 de Abril se preestrenó en España “Plan 75”, la opera prima de la joven directora japonesa Chie Hayakawa. El film, que recibió la Mención Especial del Jurado de la Cámara de Oro en el Festival de Cannes de 2022, nos plantea una distopía basada en un hecho muy real, que puede llegar a convertirse en una auténtica bomba de relojería para Japón y otra sociedades, como la española: el extremo envejecimiento de la población.

El Preestreno

Hay distopías y distopías. Las hay que son auténticos ejercicios de imaginación desatada, como la mítica novela The Time Machine (“La Máquina del Tiempo”), de H.G. Wells, publicada en 1895. Una obra que nos propone un argumento tan sugestivo como inverosímil: viajar nada menos que al año 802701, una época en que el ser humano se ha escindido, fruto de las condiciones socioeconómicas, en dos razas: una que vive sobre la superficie terrestre y otra que sobrevive bajo ella, ambas herederas, respectivamente, de la clase burguesa y obrera. Pero existe otro tipo de distopías que, lejos de volar tan alto con la imaginación, se limita a reflejar problemas reales y llevarlos hasta sus últimas consecuencias: Es el caso de Plan 75, primer filme de la joven directora nipona Chie Hayakawa, que acumula ya doce premios en diferentes festivales, entre los que destaca la Mención Especial de la Caméra d’Or (“Cámara de Oro”) del Festival de Cannes de 2022.

La obra se preestrenó en Barcelona en el Cinema Boliche, gracias al esfuerzo de  la asociación «Cine Asia», que fue la que organizó el evento. Colaboraron también, además de la propia sala de proyección, el centro comercial FNAC, el diario EL PAÍS, la institución cultural Casa Asia, la compañía audiovisual Adso Films (dedicada a la distribución independiente de cine) y el Consulado del Japón en Barcelona, a través de su departamento de Asuntos Culturales, encabezado por la srta. Anzu Maekawa, que asistió personalmente al Preestreno.

La Trama

Plan 75 pertenece a lo que podríamos llamar distopías edadistas, un subgénero donde se plantea la eliminación física de la población de edad más avanzada. Es inevitable evocar, a este respecto, ese gran referente cinematográfico que es La Fuga de Logan (“Logan’s run”), película dirigida por Michael Anderson y que retrata un mundo post-apocalíptico donde sus miembros sólo pueden vivir hasta los 30 años. En esta sociedad, situada cronológicamente en el año 2274, la proximidad a la edad fatídica es anunciada por una extraña “flor” que es implantada en la mano de cada ciudadano al nacer, y que va cambiando de color conforme se envejece. Al llegar al negro, el individuo sabe que ya ha cumplido la treintena y que, por tanto, debe someterse a un suicidio programado por computadoras.

El destino, como suelo decir, es caprichoso, le gusta jugar a las simetrías: la película de Anderson fue estrenada en 1976; ese mismo año nacía, en Tokyo, la directora de Plan 75. La Fuga de Logan habla de una comunidad opulenta, integrada exclusivamente por jóvenes; el filme de Chie Hayakawa , en cambio, retrata una sociedad rica cuyo bienestar se ve amenazado por el exceso de población anciana. De hecho, las primeras escenas de la película sitúan al espectador en el contexto: una voz que sale de una televisión informa de que la situación económica, debido a tales circunstancias, pasa por un momento delicado y que los principales perjudicados son los jóvenes. Entonces -continúa- a fin de evitar el colapso de la economía y “los delitos de odio contra los viejos”, el gobierno japonés decide implantar un programa denominado “Plan 75”, que consiste en ofrecer un suicidio voluntario, subvencionado y con todas las garantías sanitarias a aquellos ciudadanos que tengan 75 o más años.

El Plan, obviamente, es una monstruosidad, pero la puesta en escena de Hayakawa confiere credibilidad y hasta “normalidad” (si es que podemos llamarlo así) a lo que constituye en sí mismo un acto bárbaro e inhumano, motivado únicamente por motivos económicos: el programa es llevado a cabo por una burocracia pulcra y eficaz, que atiende a los ancianos con amabilidad exquisita, hasta el punto de hacerles un seguimiento telefónico donde son reconfortados por un teleoperador.  Quienes se acogen al plan reciben incluso una paga de compensación. La banalización de la muerte llega a tal extremo que quienes se acercan a los mostradores de información ojean con interés los folletos explicativos y preguntan, llenos de curiosidad, por los detalles y condiciones: como si de un viaje del IMSERSO se tratara.

El programa resulta ser un éxito rotundo. Y nuevamente una voz televisiva anuncia que “el gobierno está pensando seriamente en implantar un Plan 65”. Sin embargo, una serie de personajes protagonizarán en la recta final de la película sendos actos de dignidad contra esta inhumana maquinaria estatal.

La directora, Chie Hayawaka

El filme

La película de Hayakawa posee un tempo lento, que no teme recrearse en imágenes poéticas, de gran belleza visual: por ejemplo, la mano sarmentosa y envejecida de Michi, la anciana protagonista (interpretada por la veterana actriz Chieko Baisho), recortándose contra la luz del amanecer en su último día de vida antes del suicidio. O cómo, de espaldas al espectador, contempla la puesta de sol de esa última jornada. Pero, sobre todo, lo que destaca del filme es su intensidad dramática, que surge del contraste entre una supuesta “normalidad” impuesta por el gobierno (personificada a la perfección por esa burocracia aséptica que ejecuta el Plan 75) y la abominación que supone en sí mismo un plan de suicidio masivo e inducido. Ese abismo entre lo que nos quieren hacer creer como “normal”  y la noción del bien y del mal que todos llevamos dentro es el dilema moral que nos plantea la directora y lo que hace revolvernos incómodos en las butacas.  Tomar partido es inevitable y el público acaba por identificarse con los pequeños/grandes héroes anónimos que se rebelan, activa o pasivamente, contra este estado de cosas: Hiromi (interpretado por Hayato Isomura) o Maria, la inmigrante filipina a la que da vida la actriz Stefanie Arianne).

Hayato Isomura (en el papel de Hiromi)

Kawai Yuumi (interpretando a Yoko)

Stephanie Arianne (como María)

Epílogo

Como bien dijo quien presentó el filme momentos antes de su proyección, nos encontramos ante una obra “para reflexionar”. En este sentido, Chie Hayakawa ha optado por el camino difícil: no es cómodo poner frente al público un espejo, confrontarle con sus propios miedos e inseguridades. Lo fácil es ofrecerle una distracción vana , que se disolverá como un azucarillo al poco de salir del cine, al mero contacto con la realidad. Por ello prevemos que Plan 75 se abrirá paso con dificultad entre el público español: de hecho, cuando se encendieron las luces tras el final, hubo cierto respiro de alivio entre los asistentes, entre los cuales se contaba una nutrida representación de los propios aludidos, personas de la llamada “tercera edad”. Pero es imprescindible que, de cuando en cuando, el cine también nos coja de las solapas y nos zarandee. Alertar de lo que sucede, oficiar de augur de lo que está por venir, por inquietante y peligroso que sea, fue siempre función del Arte con mayúsculas.

Vean Plan 75 y reflexionen. Tal vez podamos evitar así que “el destino nos alcance”, como rezaba el título en español de aquella famosa distopía cinematográfica estrenada en 1973 y protagonizada (¡cómo no!) por Charlton Heston y cuyo verdadero nombre es Soylent Green.

                                                                                            

 

*Luis Caldeiro (luis.caldeiro@periodistes.org) es periodista y dibujante. Colaborador habitual del semanario político El Triangle y redactor desde hace dos décadas de la revista La Veu del Carrer –perteneciente la Federación de Asociaciones de Vecinos de Barcelona (FAVB)-, también ha colaborado con el diario catalán AVUI y con los digitales Crónica Global, ElCatalán.es, SumaSalut  (de la Mutua L’Aliança) y esadealumni.net (red de antiguos alumnos de ESADE).

                                                                             

                                                    

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