Kami y las nueve colas, el lirismo del Japón legendario

Comienza así Kami y las nueve colas, recientemente publicado por la editorial Pastel de Luna: «Ezo tiene un problema: aún no sabe volar». Porque Ezo es un momonga, una ardilla voladora de Hokkaidô, pero todavía no domina las técnicas de vuelo de esta especie endémica de la isla más septentrional del archipiélago japonés. Sin embargo, a pesar del miedo que siente de arrojarse al vacío, Ezo lo intenta de nuevo… y termina por aterrizar en la cola de Kami, una ardilla que, nada más y nada menos, tiene no una, sino nueve colas, como si de un mágico kitsune o zorro mitológico de nueve colas se tratase.

Imagen cortesía de la editorial Pastel de Luna.

Entre las dos ardillas se creará de inmediato un vínculo de complicidad, que conducirá a Kami a contar a su nuevo amigo cómo consiguió sus nueve colas a través de nueve historias que, a modo de viaje iniciático hacia la madurez, adentrarán al lector en un mundo mágico plagado de referencias a la mitología, leyendas y cuentos clásicos japoneses, guiños fácilmente reconocibles por los entendidos en las tradiciones niponas, mientras que a los profanos en la materia conferirá a la narración un inconfundible toque oriental: la diosa Amaterasu y los siete dioses de la fortuna, la yuki-onna o dama de hielo, el cuento de la grulla agradecida… incluso se hace una velada alusión al tabú existente en torno al número cuatro (por resultar su pronunciación en japonés homófona a la palabra “muerte”). Visitaremos, además, enclaves tan emblemáticos como la cumbre nevada del monte Fuji, los templos de Nara o el santuario de Ise. También los dos nombres de los dos personajes principales de la historia tienen una doble lectura, pues Ezo no es sino parte del nombre científico del momonga (Ezo momonga, ya que Ezo o Yezo es el antiguo nombre de Hokkaidô), y kamis son las divinidades de la religión sintoísta.

Imagen cortesía de la editorial Pastel de Luna.

Las dos responsables del contenido de Kami y las nueve colas forman un tándem perfecto. De una parte, M. C. Arellano, de largo recorrido literario y autora de este precioso relato, vuelca su inspiración en una historia intimista que, desde la sencillez, sabe trasladar al lector el candor de los cuentos de antaño narrados al amor del hogar o arrullados cual nana. Una historia que ahonda en los sentimientos puros, en el deseo de hacer el bien y en su justa recompensa, en la superación de los miedos y en resaltar la importancia de la entrega altruista y de volcarse en los demás, valores sintetizados en su moraleja final, conclusión culminante al lirismo que rezuma cada una de las páginas del cuento. El texto se acompaña de las ilustraciones de Zuzanna Celej, cuyas delicadísimas acuarelas plasman con gran acierto la ingenuidad, la inocencia, la sinceridad de la historia de Kami y Ezo. Por último, mención especial merece la cuidada edición que nos presenta Pastel de Luna, en donde se ha mimado hasta el último detalle de las setenta y seis páginas que componen este cuento de inspiración oriental y alma universal que hará las delicias de niños de todas las edades.

Imagen cortesía de la editorial Pastel de Luna.

 

 

 

 

 

Kami y las nueve colas

Autora: M. C. Arellano

Ilustraciones: Zuzanna Celej

Editorial: Pastel de Luna

Formato: Papel

Año: 2018

 

 

 

 

 

 

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