El espíritu japonés en las pequeñas cosas #2

Amamos la cultura japonesa y no nos faltan motivos para ello. Es tan fascinante por muchas cosas livianas que, juntas, crean un círculo perfecto.

Ésta es la segunda entrega de nuestra recopilación, ciertamente personal, de aquellos elementos, a priori sin importancia, pero que encierran un significado especial, o son producto de un hábito únicamente japonés. Cuando alguna de estas cosas entra en tus manos, no puedes evitar sentirte japonés al menos por un día. Puedes ver la primera parte aquí.

El kotatsu

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Es el “brasero japonés” por excelencia. El kotatsu (炬燵) es un elemento imprescindible del hogar tradicional, en uso desde la era Edo. Se consolidó como un método barato y cómodo de almacenar calor en el hogar, mediante una estufa de carbón debajo de la mesa, que mantiene la temperatura y evita que se disipe rápidamente en las casas japonesas, normalmente poco aisladas térmicamente.

En la actualidad encontrar kotatsu en los hogares es más complicado, ya que en muchos casos se ha reemplazado por un sistema de calefacción más general. Asimismo, el mecanismo también ha evolucionado, sustituyendo la estufa de carbón por una estufa eléctrica, pegada a la parte inferior de la mesa.


 

Las geta

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Las geta (下駄) son un calzado muy antiguo que han utilizado samurais, geishas, grandes señores feudales y por supuesto campesinos y monjes. Es un calzado perfecto para el verano aunque también se utiliza con calcetines para el invierno. Sin duda es cómodo y resistente; hasta hace pocos años era típico japonés, pero se ha extendido a todo el mundo en este último siglo en forma de sandalias. Sin embargo, los japoneses lo siguen utilizando en su versión tradicional.


 

El mono no aware

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El concepto abstracto “mono no aware” (物の哀れ) proviene de un gusto artístico exclusivamente oriental, y que en Japón se ha refinado hasta conseguir un significado propio. Es difícil traducirlo, significa algo parecido a “la belleza de lo efímero” o “la empatía hacia todas las cosas”; es más fácil expresarlo mediante sensaciones. La contemplación de las flores de cerezo es lo más representativo, entre muchos otros eventos de la naturaleza.

Las flores son un objeto inanimado, a priori estéril, pero que despiertan emociones y admiración por su belleza. Una belleza que no es sólo visual, es también simbólica: las flores han venido a adornar el bosque de color, pero durarán muy poco tiempo… es el instante en el que las contemplamos tan valioso porque hace que se conviertan en inmortales.


 

El sake

sakeSi bebes alcohol y no has probado el sake (), deberías. Aunque, como otros tantos alimentos de la gastronomía japonesa, no es muy accesible para el paladar occidental. Es un tipo de licor de arroz que, según la variedad, se toma frío, caliente o del tiempo. Al igual que las geta y el kotatsu, el sake acompaña a los japoneses en buena parte de su historia.

Su graduación no es muy elevada (entre 12 y 20 grados), lo que lo coloca próximo al vino. Tiene un sabor consistente, y suele tomarse en pequeños vasos. Hay que aclarar que “sake” también designa a las bebidas alcohólicas en general, pero en la mayoría del territorio japonés se refiere a la bebida tradicional.

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