‘En el barco de Ise’, de Suso Moruelo. Un recorrido diferente por Japón


Hace más de un siglo que Lafcadio Hearn documentaba Japón. Apasionado por ese país extraño que abría sus puertas al exterior tras una larga hibernación cultural, su difusión de las costumbres y modos japoneses marcaron un hito. Hoy en día, un esfuerzo informativo de semejantes proporciones parecería irrelevante. Vivimos en la era de la información (o eso dicen) y encontrar eso, información sobre cualquier tema es fácil y rápido.

En el barco de Ise: Viaje literario por Japón

Autor: Suso Moruelo

Editorial: La línea del horizonte

Formato: Papel, Digital

Año: 2017

¿Qué lleva a Suso Moruelo a recorrer Japón y “documentar” su viaje en un libro? Antes que lanzarse a redactar la enésima guía de viajes por Japón o hablar sobre todos aquellos aspectos exóticos de su cultura, su ánimo ha ido por otro cauce. El autor se lanza a plasmar en el papel su propio y personal descubrimiento de Japón, movido por lo que denomina brújula literaria. En el camino recopilará anécdotas únicas de su peregrinaje, poéticas observaciones de su alrededor y encuentros con japoneses que se cruzan en su camino.


Suelen decir que el impacto emocional que causan los primeros días en una tierra exótica decae poco a poco. Por un lado, porque el viajante es un espectador que se acostumbra a la escena, la sorpresa de disuelve sin prisa pero sin pausa. También porque cuando el viajante se convierte en parte activa -interactúa con el entorno- es capaz de desmontar por sí mismo varios tópicos. El caso de Japón no es diferente, y el testimonio de Suso Moruelo da fe de ello.

Llega en ocasiones, en un viaje, un tiempo en que se entra en una embriaguez. La ilusión o la certeza de que solo lo que sucede antes de que muera el día, existe. El cuerpo flota, el alma se ilumina. El recorrido se vuelve viaje a uno mismo.

Uno puede adoptar una mentalidad perezosa cuando va a adentrarse en lo desconocido -pese a que literatura, cine o animación nos hagan creer que ya es conocido- y aún estando en una gran ciudad como Tokio, ceñirse al guión preestablecido. Este modus operandi turístico es cómodo y satisfactorio, pero no es suficiente para una mente inquieta. La ruta de Suso Moruelo por Japón viene apoyada por un guión escrito por él mismo, que en todo momento sufre giros argumentales. Él visita lugares emblemáticos, sí; también acude a rincones escondidos en busca de secretos que no emergen a simple vista.

Recorre Tokio, Osaka y Kioto, hogares de grandes eminencias literarias como Dazai y Tanizaki y marcos de un Japón urbano, moderno. Pero también desvía su ruta hacia la norteña región de Hôkkaido, escenario del País de nieve escrito por Kawabata; así como toma un barco hacia la isla de Utajima, el diminuto edén donde transcurre El rumor del oleaje, novela de Mishima. Sus encuentros con estos parajes ensalzados por la literatura evocan reflexiones y sensaciones en el autor, las cuales el autor describe con un excelente pulso narrativo.

En las tiendas de Matsuyama venden unos dulces que se llaman botchan dango, bolas de harina de arroz de tres colores ensartadas en palillos, y en la ciudad un tren lleva el nombre del personaje. La ciudad recuerda a Sôseki, pero mima sobre todo a su personaje. Al final, los relatos prevalecen sobre la vida y se vuelven más reales que esta. Matsuyama es una ciudad plácida que se puede recorrer a pie. Durante horas los visitantes se pierden en calles y galerías, en tiendas que airean el olor del té al tostarse.

Resulta especialmente interesante la superposición del Japón tradicional como el moderno que a menudo encontramos en la lectura. Curiosamente, la mayoría de nativos con los que se encuentra el autor son mujeres, quienes arrojan luz al estado actual de la sociedad japonesa e incitan a reflexionar sobre la evolución que está tomando su país. En cierto modo, ‘En el barco de Ise’ es también una exploración sociológica, una que no encontramos ni en guías de viajes ni en otro tipo de contenidos realizados por cronistas de Japón, que habitualmente se quedan en la superficie.

Entre el océano de la multitud cruzamos por calles modernas, algo impersonales, que se ríen del mundo que Mishima quería preservar. Wataru es también, aunque de otro modo, distinto a tantos jóvenes que pisan las calles.
—Me interesa la información. Leo periódicos de papel y medios de internet para tener una visión más amplia. Japón es un país tecnológico y ha sido de los primeros en apartarse de la prensa. No tengo tele, la información es sesgada, en muchas ocasiones propagandística; está dirigida por los políticos y es insuficiente para explicar la realidad.

La intencionalidad de ‘En el barco de Ise’ alrededor de la literatura se alcanza no sólo en su fondo, también en su forma. El estilo narrativo, casi novelado, nos sumerge en un viaje lleno de pequeño lirismo, escrito con mimo y delicadeza. El lector entiende cómo el autor ha absorbido parte de los literatos que admira y persigue. En sus palabras hay ese toque de melancolía y contemplación de las pequeñas cosas: mira a Japón con ojos versados en lo japonés, en definitiva.


La obra de Suso Moruelo sorprende por su habilidad para captar la esencia de Japón, y al mismo tiempo, se presenta como una lectura verdaderamente agradable y bien escrita. Pocos textos sobre el país del sol naciente existen en castellano con tal nivel literario y madurez en su exposición como ‘En el barco de Ise’

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