Salón del Manga: 25 años de éxito

Por Luis Caldeiro

Manga Barcelona (nombre con el que ha sido rebautizado el archiconocido Salón del Manga) no ha podido celebrar su veinticinco cumpleaños en mejor momento. La edición de este año, que ha tenido lugar del 31 de octubre al 3 de noviembre, ha caído como un verdadero bálsamo sobre una ciudad castigada por los disturbios y la tensión política. Barcelona, simplemente, necesitaba de ese espíritu naïf  que lo caracteriza. “Dominan el buen rollo y la complicidad”, explicaba recientemente a El Periódico de Catalunya (“25 años de mangamanía”, 31 de octubre) Oriol Estrada, coordinador de actividades del Manga Barcelona. Y Óscar Valiente, director general de Norma Editorial, declaraba en el mismo artículo: “Hoy se respira el mismo espíritu que en el primer salón, impregnado de  sentido de fiesta, celebración y de encuentro”. Sin duda, la bocanada de aire fresco que necesitaba una ciudad hastiada.

Un poco de Historia

Fue un 27 de octubre de 1995 cuando se celebró el primer Salón del Manga y pocos podían imaginar que aquello iba a durar nada menos que un cuarto de siglo. Y con un éxito que no ha parado de crecer desde entonces. De hecho, cuando nació muchos afirmaron que la obsesión por el manga y el anime era una “moda pasajera”. Un argumento que ha dado nombre a una de las charlas más interesantes de esta edición, titulada Al manga le quedan dos años, a cargo de Jaime Ortega y Ester Gomà Juncosa, dos personajes históricos del manganime. Celebrada el pasado 31 de octubre, la charla se centró en el tratamiento que dieron los medios, a principios de la década de los noventa, a este nuevo fenómeno.

Aquella primera edición de 1995 se celebró en la más bella estación de trenes de Barcelona, la Estación de Francia, y acogió a 1.000 visitantes, cifra que hoy resulta ridícula en comparación con el récord de  más de 152.000 visitantes que se ha registrado este año. Una capacidad de convocatoria difícilmente igualable en la ciudad condal: en 2018 sólo fue superada por el Primavera Sound, con 220.000 personas, mientras otros eventos quedaron muy atrás, como el Cómic Barcelona (112.000), o el Sónar  (105.000). En 1997 la antigua sede se trasladó al recinto conocido como La Farga de L’Hospitalet, año en que la asistencia ya ascendió a 7.000 visitantes. Y ante la escalada imparable de público (en 2011 se registró una afluencia de 65.000 personas), se decidió cambiar nuevamente la sede a su ubicación actual: la Fira de Montjuic, un inmenso recinto ferial en el que Manga Barcelona ha vuelto a batir este año otro récord, esta vez de superficie: 78.000 metros cuadrados. La Farga “sólo” disponía de  12.000.

Amplísima oferta

Este año los organizadores han trabajado mucho y bien: la oferta ha sido digna de la efemérides que supone un 25º Aniversario. La “joya de la corona” de esta edición ha sido, sin duda, la exposición Osamu Tezuka, el dios del manga, que podrá visitarse en el Museo Nacional de Arte de Cataluña desde el 31 de octubre al 6 de enero. La muestra cuenta con 201 originales del mítico autor, uno de los más prestigiosos y prolíficos a nivel mundial, y figura esencial para entender la evolución del Manga después de la Segunda Guerra Mundial. La inauguración de la exposición contó con la presencia del hijo del autor, Macoto Tezka, que es director de cine y que actualmente forma parte de la dirección de Tezuka Productions. Una muestra muy compleja que ha sido producida por FICOMIC con la colaboración del propio Museo Nacional de Arte de Cataluña, Tezuka Productions y el Festival de la Bande Desinée de Angoulême.

Manga Barcelona rindió también homenaje a los populares personajes Shin Chan y Bola de Dragón. Al primero, producto de la imaginación de Yoshito Usui, se le ha dedicado un espacio de arte donde poder dibujarlo y ganar un lote de productos oficiales, aparte de la recreación, a escala real, de la familia Nohara. Además de un photocall, una coreografía del single Trompa y la proyección de la película Shin Chan y KulETE, el extraterrestre. En cuanto al segundo, los fans (otakus) han podido disfrutar de una exhaustiva exposición con artículos de coleccionista denominada Dragon Ball World Adventure, que tras recorrer Canadá y Estados Unidos, arriba a ocho ciudades del viejo continente, entre ellas Barcelona.

Natàlia Mazarredo, del departamento de Cultura del Consulado japonés en Barcelona, ante la habitación tradicional expuesta en el stand de la representación diplomática.

Pero la amplísima oferta de este año no se detiene aquí. Ha habido, por ejemplo, actuaciones musicales esperadas con fervor, como la del grupo AKB48, una numerosa banda femenina que cuenta en su haber con records como el haber conseguido que desde 2008 todos sus singles hayan sido número 1 en Japón. O la del conjunto The 5, 6, 7, 8’s, que saltó a la fama gracias a la película Kill Bill, de Quentin Tarantino. Y si de series se trata, es imprescindible mentar la presencia del prestigioso director de terror Hideo Nakata, conocido gracias a la saga The Ring, que en esta edición presenta su último título, Sadako (2019).

 Kei Matsushima, Subdirector de la Fundación Japón de Madrid.
Kei Matsushima, Subdirector de la Fundación Japón de Madrid.

Celebración

No perdamos de vista, sin embargo, que estamos ante la celebración de un 25º Aniversario. Y que, por tanto, la nostalgia y el recuerdo han ocupado un espacio importante en la programación. Así, el aficionado ha podido tomar parte en actividades como el Manga Quest, una especie de búsqueda del tesoro, en forma de gincana, que propone un recorrido por los diferentes rincones del certamen con el objetivo de conseguir los cromos de los veinticinco carteles de las ediciones del Manga Barcelona. Unos carteles cuyo proceso de creación se desvela en Los carteles del Manga Barcelona, charla a cargo de tres artistas nacionales de prestigio: Kenny Ruiz, profesional con veinte años de carrera artística y creador, junto con la dibujante Tamara Álvarez Bermúdez (“Noiry”), del cartel de este año; Marta Salmons, destacada ilustradora que ideó el cartel de la pasada edición; y finalmente Belén Ortega, joven creadora de trayectoria internacional consolidada. 

Mesa de ponentes de la charla “25 años de Manga Barcelona”. De izquierda a derecha: Oriol Estrada, Raúl Izquierdo, Manu Guerrero y Óscar Valiente.

Pero sin duda una de los platos fuertes de esta mirada nostálgica ha sido la charla “25 años de Manga Barcelona”, enmarcada en la sección expresivamente titulada Manga Revival y celebrada el último día del evento, el pasado 3 de noviembre. Los ponentes, moderados por el coordinador de actividades del certamen, Oriol Estrada, fueron: Óscar Valiente, director general de Norma Editorial; Manu Guerrero, director del departamento de Home Entertainment de Selecta Visión; y Raúl Izquierdo, vinculado al manga desde hace años y en la actualidad corrector en Milky Way ediciones. El acto supuso un repaso de la trayectoria del Salón del Manga desde sus humildes inicios en la Estación de Francia, hace ahora un cuarto de siglo, hasta la actualidad. Y tuvo ese inconfundible aire de charla entre viejos amigos para quienes repasar la historia del certamen es repasar su propia historia personal, con la inevitable melancolía que supone el paso del tiempo. “¿Cuál es vuestro primer recuerdo de vuestro primer Salón del Manga, que para algunos fue, efectivamente, el primer Salón que se celebró?”, fue la pregunta con la que Oriol Estrada abrió el acto. A lo que Óscar Valiente contestó:

“Mi primer recuerdo, me imagino que al igual que Manu, fueron aquellas jornadas que se celebraron en un teatro del barrio barcelonés de San Andrés. Era 1995, unos meses antes del primer Salón, y fue un experimento, no exactamente de FICOMIC, sino sobre todo de editoriales como Norma o Planeta, de manera independiente. Pues bien, viendo que el Manga tenía tanta aceptación, decidimos organizar unas jornadas de un día, que consistieron básicamente en un desfile de conferenciantes donde se habló de este género, principalmente. Recuerdo que a la entrada había unas mesitas donde se vendían tímidamente algunas ediciones de los mangas que publicábamos. Era la época pre-internet y no sabíamos quién iba a venir, pero el público desbordó aquel pequeño auditorio. Vino muchísima gente. Aquello nos demostró que había un público que no era el habitual del Salón del Cómic, y que tenía unas inquietudes y unas necesidades específicas de contenidos. Lo cual hacía que celebrar un Salón del Manga, dirigido a este público, tuviera sentido”.

Mucho más que manga

Un certamen como el Manga Barcelona puede correr el riesgo de caer en el reduccionismo, esto es, de limitar sus contenidos al manga y el anime, olvidando el resto de la rica y variada cultura japonesa. Un peligro que, afortunadamente, la organización ha conjurado. Y con nota: Aparte de las actividades ya mencionadas y no encuadradas en la mangamanía, el espacio Japan Experience ofreció una visión panorámica de la cultura nipona, tanto en su vertiente tradicional como en su versión urbana y juvenil. En el primer aspecto, el visitante pudo acceder a talleres de cerámica, origami (la popular papiroflexia nipona) o sumi-e (una técnica de dibujo con tinta negra). Y en el segundo, pudo disfrutar de actividades y talleres sobre moda, coleccionismo de figuras, tribus urbanas o la cultura “idol”, corriente integrada, como su nombre indica, por idols, es decir, imitadores de bandas de pop asiáticas. Precisamente uno de sus grupos míticos, Charm, acudió como invitado a esta edición.

Una habitación tradicional japonesa, en el stand del Consulado General del Japón en Barcelona.

Pero la programación de Japan Experience no se detuvo aquí: incluyó talleres de caligrafía y de toma de contacto con el idioma japonés, a base de aprendizaje de un vocabulario básico, de las primeras palabras para defenderse en la nueva lengua. Sin olvidar, por supuesto, un aspecto donde Japón brilla con luz propia: la Gastronomía. Roger Ortuño, sommelier de sake y director de la web más importante en español dedicada a esta temática (https://comerjapones.com), ofreció una serie de talleres prácticos sobre participación en elaboraciones culinarias, demostraciones y degustaciones de sake. Ello, sin embargo, no consiguió compensar la pobrísima oferta de comida japonesa de venta al público (apenas dos puestos donde sólo se servían los dulces conocidos como mochis y los helados japoneses o kakigoris). El otaku hambriento debió conformarse con los habituales hot dogs, hamburguesas y pizzas. Un aspecto manifiestamente mejorable dentro de una organización impecable.

Consulado Japonés en Barcelona y Fundación Japón, presentes un año más

El otaku, eterno protagonista 

Durante la duración del Manga Barcelona, la prensa ha repetido machaconamente un tópico que, no por manido, es menos cierto: este año el protagonista ha sido el otaku o fan. Pues claro -habría que añadir-: ¡como todos los años anteriores, hasta remontarnos a 1995!. Porque, de hecho, los otakus “son” el Salón del Manga. Sin ellos, el certamen no pasaría de ser un clon de cualquier otro evento cultural. De una gran calidad, de acuerdo, pero sin pizca de originalidad. Porque son los otakus con su cosplay (contracción del inglés costume play; コスプ en japonés), esto es, con los vistosos trajes con que interpretan a sus personajes favoritos, los que le imprimen carácter, desde sus orígenes. Bueno, hay otro rasgo distintivo: esa mezcla de buenismo, infantilismo y frikismo que lo hace único.

Un joven otaku, ofreciendo abrazos -y besos- gratis

¿Dónde si no podríamos encontrar otro sitio dominado por ese espíritu de buen rollito, con un punto de ingenuidad, tan bien representado por esos visitantes que deambulan con carteles donde ofrecen Abrazos gratis?  Adultos hechos y derechos disfrazados de héroes infantiles acompañados de sus hijos -también disfrazados-. Lolitas hipersexualizadas cuyas minifaldas de vértigo apenas logran disimular cierto candor (o no). Adolescentes que parecen sacados de la serie The Big Bang theory. Fanáticos de la Guerra de las Galaxias haciéndose fotos junto a un soldado imperial. Y a escasamente media hora de cerrar las puertas del certamen, el disc-jockey del stand de Star Trek España –un rellenito cincuentón- pinchando temas de ABBA y de Grease, bailados con frenesí por un público entregado (y por más soldados imperiales). No me malinterpreten: una ciudad tan políticamente correcta y a la vez tan atormentada políticamente necesita este tipo de desmelenes, al menos una vez al año. Bendito seas, Manga Barcelona.

Consulado Japonés en Barcelona y Fundación Japón, presentes un año más

Como cada edición, Manga Barcelona ha contado con el apoyo de diversas instituciones, entre las que se cuenta el Ayuntamiento de la ciudad, el Consulado General del Japón en Barcelona y la Fundación Japón. Éstas dos últimas dispusieron de stands contiguos, desde los cuales desplegaron una intensa actividad. Fundación Japón, por ejemplo, estuvo representada por Kei Matsushima, un viejo conocido de Aki Monogatari, al que ya entrevistó en el año 2017. Predecesor en el cargo de la actual Agregada cultural del consulado nipón en Barcelona, Yumi Akaeda, es actualmente Subdirector de la sede madrileña de la fundación.

“En nuestro stand nos hemos dedicado sobre todo a la difusión de nuestros programas de idioma japonés” -comenta- “ya que nuestra fundación es una institución gubernamental que tiene tres ejes principales: la exhibición de arte y cultura japonesa; la divulgación de nuestra lengua y la promoción de estudios japoneses. En el área del idioma, aparte de los cursos que impartimos en nuestra sede de Madrid, tenemos programas y aplicaciones gratuitos para el público español que desee iniciarse en el aprendizaje de la lengua. Y aquí hemos hecho publicidad de ello a través de varias actividades”.

“Por ejemplo” –señala- “en el stand hemos tenido un pequeño jinja o santuario, donde hemos enseñado a los visitantes a formular deseos en estos lugares sagrados para los japoneses. También hemos organizado una actividad que es un juego llamado yo-yo tsuri, típico de las ferias en Japón, y que consiste en pescar globos que llevan un poco de agua en su interior. Con ello tratamos de que la gente conozca un poco nuestra cultura”.  Aunque el plato fuerte se vivió el día 2 de octubre, en el Gran Escenario del Manga Barcelona: “Tuvimos un concierto de taiko o tambores japoneses que fue un exitazo. El grupo que trajimos se llama Enishi (https://taikoenishi.com), y fue fundado en España por Keita Kanazashi, un artista de taiko de primera categoría. Y aunque este es un evento de cultura pop donde la gente viene en busca de manga y anime, últimamente se nota un incremento del interés por la cultura tradicional”. De cara al futuro, Matsushima anuncia que en 2020 se cumplirá el décimo aniversario de la Fundación Japón. Y como esta institución organiza eventos en toda la península Ibérica (incluida Portugal), “obviamente volveremos con mayor magnitud, también a Barcelona”, asegura.

Natàlia Mazarredo, por su parte, es miembro del departamento de Cultura del Consulado General del Japón en Barcelona. Esta joven dinamizadora cultural comenta que “la representación diplomática nipona ha desarrollado numerosas actividades en esta edición del Manga Barcelona. La principal, mostrar la habitación tradicional japonesa, donde la gente ha podido hacerse fotografías. También ha habido actividades en colaboración con otras asociaciones, como talleres de kitsuke, es decir, de cómo ponerse y vestir el tradicional kimono. Aunque en este caso se trataba de unos kimonos especiales diseñados para que la gente se los pudiera poner un poco más rápido, posibilitando así que un mayor número de personas pudiera disfrutar de este arte”. Pero no han sido los únicos talleres: “el otaku que ha pasado por nuestro stand ha podido aprender también cómo escribir su nombre en japonés o en su propia piel. O actividades como la papiroflexia japonesa (origami) o habilidades ninja”.

El balance que hace el Consulado de la edición de este año es francamente positivo. “Mucha gente se ha mostrado interesada. Y es que el Manga es una puerta de entrada a la cultura japonesa. Cuando el público aficionado a este género se acerca a nuestro stand, se interesa también por otras facetas culturales del Japón”. Y finalmente desgrana alguna de las actividades que el Consulado japonés en Barcelona desarrollará en un futuro próximo: “Dentro de un par de semanas realizaremos una actividad sobre el tema de estudiar en Japón, donde hablaremos de becas y de instituciones que ofrecen la posibilidad a la gente de aquí de ir a estudiar allá”. Una ocasión que cualquier amante del país del sol naciente no debe perderse. Están avisados.

 

Luis Caldeiro es periodista free-lance y dibujante. Desde hace quince años es redactor de la revista La Veu del Carrer, de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Barcelona (FAVB). También ha colaborado con el diario catalán AVUI, con el Boletín de Empresas de la Cámara de Comercio de Barcelona y con las revistas digitales SumaSalut, de la Mutua L’Aliança y esadealumni.net (red de antiguos alumnos de ESADE).

 

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