El Japón de los perros

Japón es una cultura tan reverencial con figuras animales que representan a las deidades del shintoísmo. De esa reverencia solo cabría esperar un profundo respeto por el reino animal: los kami son esos espíritus sagrados que reúnen las características de la naturaleza, y como tal, deben ser admirados y tenidos en consideración. Pero la realidad no siempre es tan idílica, y a veces nuestra imagen del Japón reverencial debe poner los pies en la tierra, cara a cara con otras facetas más intrigantes y menos afables. De la mano de la imaginación de escritores de renombre, El Japón de los perros es el antídoto que necesitamos.

Esta colección de relatos publicada por Satori Ediciones compone 11 entradas de autores de muy distinta época y naturaleza, entre los que destacaríamos Kenzaburô Ôe, Yukiko Motoya, Ryûnosuke Akutagawa o Masaoka Shiki. La selección incluye desde un premio Nobel hasta un maestro del haiku, pasando por escritores contemporáneos. El nexo común de estas obras, como bien indica el título, es el perro. El perro como animal de compañía, el perro como símbolo de lo incivilizado, el perro como reflejo de la naturaleza humana, el perro como ser vivo independiente. El mejor amigo del hombre visto desde distintos ángulos, en definitiva.

Vaya por delante, y perdonen por hacerlo aún más explícito, que esta obra no es una alegoría del perro ni un conjunto de retratos animalistas. Gran parte de los relatos en El Japón de los perros reflejan la imagen del can en la época en la que fueron concebidos, a menudo como instrumento para transmitir un mensaje. Esta aclaración es pertinente para evitar confusiones, y así acentuar que la calidad de los relatos es muy alta, y en muchos casos nos encontramos con obras de verdadera originalidad y fuerza metafórica. Destacaremos unos tres de la colección, con la intención dar unas pinceladas de lo que el lector puede encontrar en ella y no hacer esta reseña demasiado pesada.

El primer relato que cautivó nuestra atención es ‘El novio era un perro’ de Yôko Tawada, que nos presenta la historia de una profesora soltera de colegio y su extraño acompañante, un peculiar hombre que aparece un día en el pueblo. Los chismorreos pronto envolvieron la vida de la señorita Kitamura, cuyo nuevo inquilino presenta un comportamiento perruno y ciertamente impredecible, metiéndose en su cama para olisquearla, ordenando todo lo que encuentra por la casa y preparando la comida para el placer de la mujer, pero desapareciendo todos los días hasta altas horas de la noche. La narración se vuelve más irreverente por momentos, desembocando en un final casi de fábula.

También sorprendente, si bien algo más convencional, es “Los perros” de Yukiko Motoya”, en el que asistimos al retiro casi espiritual de una mujer en una cabaña situada en lo alto de la montaña. Acariciando el realismo mágico, la protagonista pasa días y noches con unos perros de origen desconocido que le dan calor por las noches y le hacen abrazar con los brazos abiertos el distanciamiento de la civilización. Sin embargo, algo está ocurriendo más allá, pues el pueblo al que la mujer acude a comprar sus víveres es famoso por sus múltiples desapariciones…

Por último, el relato muy corto del gran Masaoka Shiki, que cierra la colección, nos mete en el pellejo de un hombre que asesina a un perro y cuya penitencia, precisamente, es reencarnarse en uno. La siguiente vida del hombre le lleva a recorrer los santuarios de la región a cuatro patas, en busca de una redención por sus pecados. Sin embargo, el destino del perro, como el del humano, no está en sus patas…


El Japón de los perros

Autores: Kenzaburo Oe, Yoko Tawada, Yukiko Motoya, Yasutaka Tsutsui, Yumiko Kurahashi, Akiko Yosano, Ryunosuke Akutagawa, Masaoka Shiki, Kizen Sasaki, Jun Takami, Roan Uchida

Traducción: Iván Díaz Sancho, María Lucía Correa

Editorial: Satori

Año: 2020

Formato: Papel

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