Tsuge. La amargura vital resonante en las viñetas de ‘La mujer de al lado’

Yoshiharu Tsuge está ganando espacio en las estanterías de nuestro país. La personalidad desbordante de su último tomo ‘La mujer de al lado’ publicado por Gallo Nero vuelve a romper los esquemas al lector que, esperando un cómic de formas típicamente manga, se encuentra con viñetas amargas y de tono existencial.

La mujer de al lado

Autor: Yoshiharu Tsuge

Traducción: Yoko Ogihara, Fernando Cordobés

Editorial: Gallo Nero

Formato: Papel

Año: Mediados del XX (JP), 2017 (ES)

Tsuge es un célebre representante del gekiga, esa denominación que adquieren los cómics japoneses de carácter costumbrista y a menudo, ominoso. Ya conocimos a Tsuge en la edición, también de Gallo Nero, del incontestable ‘El hombre sin talento’. Ambas obras comparten un discurso: el desasosiego existencial nacido de las experiencias autobiográficas del autor. En este caso, ‘La mujer de al lado’ incorpora seis relatos con personajes distintos aunque con un tono muy similar entre sí.

Todas las historias del tomo las protagonizan hombres, de distintas edades, que representan sin duda al autor. Enfrentados a épocas difíciles de su vida, los alter egos de Tsuge lidian con la miseria de un trabajo que no da dinero ni prestigio, el oficio de mangaka, que empuja a buscarse la vida de las maneras más lamentables para poder subsistir dignamente. Razón suficiente para que Tsuge exprese a través de las distintas etapas de su vida su percepción de ser dibujante, desde la ilusión contenida en la adolescencia, hasta el absoluto hartazgo en la madurez.

 

No sólo se limita, por supuesto, a ilustrar su desilusión con su trabajo, sino también con muchos otros ámbitos de su vida. Sus relaciones con mujeres fueron a menudo tormentosas e incluso hasta ridículas, incluyendo las experiencias sexuales. En una de las historias, una mujer abandona desesperada a su marido argumentando que sólo dura dos segundos y medio en la cama. En la misma escena, un hombre contesta “es totalmente comprensible que sufras, debes buscar un hombre de verdad”, a lo que el protagonista reacciona prestando especial atención.

Cuando uno lee ‘La mujer de al lado’ siente una doble emoción: de pronto una escena resulta graciosa, pero un par de páginas después se vuelve tan lamentable que llega a entristecer (y viceversa). Ese doble efecto dramático nace de la maestría del autor para reflejar en el papel la vida misma, que no es más que una cadena de sucesos arbitraria y con frecuencia dura de asimilar, ante la cual el sentido del humor se aparece como un inestimable apoyo.

«Cuando uno lee ‘La mujer de al lado’ siente una doble emoción: de pronto una escena resulta graciosa, pero un par de páginas después se vuelve tan lamentable que llega a entristecer»

‘La mujer de al lado’ funciona también como una precisa radiografía del sentir de una persona con depresión en un entorno difícil como es el Japón de posguerra. A veces, esconde rayos de luz que dan a pensar que no todo está perdido. Lo más habitual, sin embargo, es acostumbrarse a vivir con angustia y sin ilusión por nada. Los personajes de Tsuge tienden a disfrutar de la soledad, de los paisajes desolados y el vacío existencial. La relación con las personas les resulta casi siempre decepcionante y desalentador; por eso se alían a menudo con los desfavorecidos o marginados de la sociedad, como en el quinto relato y la genial aparición del poblado chabolista de coreanos.

Al tratarse de un gekiga, la belleza del dibujo no es una prioridad. Se limita más bien a ser un vehículo para contar la historia con las herramientas más sencillas que provee el lenguaje de la viñeta. Encontramos a lo largo de las páginas mucho uso de las onomatopeyas, muy típicas entre los japoneses, o de los trazos siseantes que refuerzan el tono amargo de las historias. Al ser éstas de género costumbrista, nos permiten conocer muchos elementos atípicos de la sociedad japonesa en el siglo pasado, como por ejemplo la relación entre un matrimonio y sus claroscuros.

‘La mujer de al lado’ es un nuevo acercamiento de Gallo Nero al gekiga, un ecomiable esfuerzo editorial por descubrir aquellos autores japoneses que, alejados del foco mediático y comercial, tienen una obra muy valiosa. Las seis historias incluidas en el tomo tienen un significado existencial profundo, testimonio de un genio atormentado como Yoshiharu Tsuge.

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