‘Kioto’, Yasunari Kawabata: Hacer de la estética una forma de vida

La poderosa tradición de la antigua capital de Japón es el lienzo sobre el que Kawabata pinta una historia de amor hacia la naturaleza y la belleza de todas las cosas. Las estaciones, las procesiones, los kimonos, las lluvias… todo tiene suma importancia en Kioto.

kioto

Kioto

Autor: Yasunari Kawabata

Editorial: Emecé

Traducción: Mirta Rosenberg

Formatos: Papel

Año: 1962 (JP), 2008 (ES)

 

Chieko es una joven de carácter fuertemente optimista. Ayuda a sus padres en casa y vive por y para su ciudad, Kioto. Le gusta contemplar las flores en primavera; el cambio de color de los bosques en otoño; vivir las festividades de las calles de la ciudad y participar en sus procesiones. Pero en su casa hay un secreto que empieza a perturbar su alma: su familia no son sus padres biológicos, pues ella fue adoptada de la calle cuando era niña.

El ser una niña expósita nunca ha traído un problema a la familia, aunque ella siempre tuvo interrogantes en su mente. “¿Cómo hubiera sido mi vida si…?”, además las explicaciones que le ofrecen sus padres son en ocasiones un tanto vagas o contradictorias. Lejos de estas preocupaciones, el padre adoptivo de Chieko, Takichiro, es un poco reconocido diseñador de kimonos que se gana la vida en su taller textil junto a su mujer.

Takichiro ama a Chieko con locura y hasta siente culpabilidad por ver a su hija visitendo los kimonos que él mismo ha diseñado. “Una joven como tú no debería llevar un estampado tan complicado”, dice. Es un hombre ciertamente frustrado que aprecia el arte con su corazón, pero no termina de verse realizado en él. Tampoco ayuda que las tendencias occidentales están cambiando el mundo del kimono.

Pero Chieko, lejos de lo que pueda parecer, no es un personaje realmente profundo. Es más el eje en torno al que giran los demás. Sin embargo será ella la que descubra algo sobre su pasado que marcará el giro principal de la novela. Una novela de un dramatismo ligero, poco típico de Kawabata. El escritor ha decidido impregnar en ‘Kioto’ los sentimientos de los personajes con el entorno que les rodea, más que con otros personajes. La naturaleza, la sociedad y sus convenciones, el arte compartido… la obsesión por la estética y la definición de la belleza es un tema recurrente enre los personajes.

Es por eso que en ‘Kioto’ abudan las descripciones y las referencias a festividades y eventos tradicionales de Japón. El lector es transportado a las innumerables procesiones de las calles de la ciudad, se contagia del espíritiu de celebración y regocijo del ambiente en el que están los personajes. Es todo un ejercicio de representación de la cultura y la tradición japonesas. Una reflexión, además, de cómo el entorno llega a configurar la personalidad de los que están en él.

Y es que esta novela no tiene un final inolvidable, ni más de un acontecimiento que marque el argumento: es un acontecimiento en sí misma. Transmite sosiego durante la lectura, donde las inquietudes de los personajes son relevantes para ellos pero fluyen respecto al resto de las cosas.  La ambigüedad de las intenciones de los personajes permite una amplia interpretación de la historia, lo que la dota de un misterio encantador.

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