Suicidio ritual: Minamoto no Yorimasa

Los primeros registros de suicidio ritual en la historia japonesa los encontramos unívocamente en la emblemática guerra de los clanes Minamoto y Taira (Genji y Heike) en los que se forjarían muchos rasgos de la identidad samurái. Minamoto no Yorimasa (1106-1180) fue un importante miembro de su clan que ejecutaría el suicidio ritual, creando un poderoso precedente.

 

Ver artículo: La tradición del suicidio ritual

Aunque la guerra se suele representar como el choque de dos nombres, Minamoto y Heike, la realidad es que miembros de ambas familias estaban en ambos lados del conflicto, e incluso algunos cambiaron de bando según las circunstancias. Este fue el caso de Minamoto no Yorimasa, que mantuvo una posición relativamente intermedia puesto que rechazó apoyar a su clan en un inicio. Después agasajó con oportunos favores a los Taira y consiguió una importante influencia en la corte. Entendió la mecánica de la situación, y en las sucesivas rebeliones Hôgen (1156) y Heiji (1160) no sólo salvó el cuello sino que además entró en buenas relaciones con Taira no Kiyomori, líder del clan.

La poesía de Yorimasa y su habilidad para estar siempre al calor del poder lo convirtieron en un personaje célebre de su época. Pero todo cambiaría hacia el final de su vida, ya en la vejez. En 1179 decidió abandonar a los Taira y pasarse al otro bando, que calculaba una nueva rebelión bajo el nombre del príncipe Mochihito. Se enroló así en la trascendental batalla de Uji, donde fue gravemente herido por el enemigo. Y es aquí donde la historia se vuelve algo más vaga.

Hay varias versiones de la historia sobre cómo Minamoto no Yorimasa acabó con su vida. La que más se suele citar indica que Yorimasa decidió suicidarse cuando vio clara la derrota, momento en el cual acudió a un templo budista y escribió el siguiente poema:

埋もれ木の/花咲くことも/なかりしに/身のなる果てぞ/悲しかりける
umoregi no
hana saku koto mo
nakarishi ni
mi no naru hate zo
kanashikarikeru

Como un árbol olvidado
que nunca ha engendrado
una sola flor
ahora que llega el final
no me queda más que tristeza

Fue entonces cuando cogió la espada y se rajó el vientre. Algunos textos indican que tuvo un asistente, al cual le solicitó que le cortara la cabeza para que el enemigo no la encontrara.

La dilatada carrera artística y diplomática de Yorimasa, así como la necesidad de afianzar la figura del guerrero en una nueva época regida por la casta samurái, harían de este suicidio ejemplar. No sería el único que ocurriese en el clan Minamoto. Quienes, por cierto, desbancarían al clan Taira tal y como Yorimasa había sospechado.


Fuentes
Turner, Pamela. Samurai Rising: The Epic Life of Minamoto Yoshitsune
Man, John. Samurai
Ikegami, Eiko. The taming of the Samurai: Honorific Individualism and the Making of Modern Japan

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