Mi madre: diario de una despedida

Hijo de médico militar, Hayao Inoue, y de Yae, cuya familia también provenía de tradición médica, Yasushi Inoue nació en 1907 en Asahikawa (Hokkaidô). Inoue pasó su infancia en casa de la que llamaba su abuela Nui, mujer que había sido, en realidad, amante de su bisabuelo y que no entró a formar parte de la familia de manera legal hasta que este falleció. Fue ella quien se encargó de criarlo hasta su fallecimiento, el cual precipitó que el niño regresara de nuevo junto a sus progenitores, pese a que la convivencia con ellos, condicionada por los constantes cambios de destino de su padre y por los estudios, no se prolongara en el tiempo. Yasushi Inoue, para gran desilusión de sus padres, no siguió la tradición médica familiar, pues optó por licenciarse en Estética y Filosofía por la Universidad Imperial de Kioto y dedicar su vida profesional al periodismo y a las letras, destacando en poesía, ensayo, novela y cuento. En 1949 fue galardonado con el prestigioso Premio Akutagawa por La escopeta de caza y los reconocimientos profesionales se concatenaron en años sucesivos, entre los que cabría destacar, entre otros, su elección como miembro de la Academia de las Artes de Japón (1964) y la concesión de la Orden al Mérito Cultural en 1976, año en que también sería reconocido como Persona de Mérito Cultural. Su fallecimiento en 1991 en Tokio pondría fin a una dilatada y prolífica carrera, inmortalizada en su legado literario.

Lo cierto es que, ante el ocaso de una vida humana, parece inevitable preguntarse si ha tenido sentido. Y más cierto me parece aún cuando miro a mi madre y me doy cuenta de que me encuentro ante el desenlace de una vida de ochenta años.

Lejos del estilo épico de Furinkazan, también publicado por Sexto Piso, Yasushi Inoue nos ofrece en Mi madre un relato intimista y rebosante de sensibilidad en el que el autor echa la vista atrás a la última década de vida de su madre para retratar el progresivo deterioro físico, pero sobre todo mental, que sufrió la anciana, afectada de demencia senil. La obra, breve en extensión pero intensa en contenido, se estructura en tres piezas —«Bajo los cerezos en flor», «Claro de luna» y «El rostro de la nieve»—, subdivididas, a su vez, las dos primeras en varias secciones. A través de esta especie de capítulos, correspondientes a los diferentes estadios por los que atraviesa la enfermedad de la anciana, presenciamos la evolución de una enfermedad cuyo avance, pese a su lentitud, resulta inexorable. Así, la sutileza narrativa no oculta la tragedia familiar, pues la pérdida de recuerdos no solo afecta a la convivencia del día a día, sino que distorsiona la realidad de la enferma y desvanece sus recuerdos hasta el extremo de borrar la identidad de hijos y familiares.

¿Qué se siente al perder la memoria, al diluirse la experiencia de lo vivido? ¿Qué se experimenta cuando los seres queridos quedan transformados en extraños? ¿Cuál es la lógica que sigue la anciana para comprender lo que le rodea? ¿Cómo afecta una dolencia tan demoledora a las personas del entorno? La crónica de Inoue, a caballo entre el relato autobiográfico, las reflexiones filosóficas y la poética de la narración evocadora, reproduce conversaciones, sucesos y anécdotas de la vida cotidiana que ayudan a dar respuesta a estas preguntas o, cuando menos, a especular sobre qué pasará por la mente de su anciana madre, que parece retroceder en el tiempo borrando su existencia década a década hasta convertirse en una niña desubicada entre sus propios hijos, a los que da por desconocidos.

Da igual que haya tardado más o menos en olvidarnos: al final, el resultado ha sido el mismo […]. No debemos guardarle rencor ahora que ya nos ha olvidado a todos. Al final, hemos sido abandonados por nuestra madre. Pero recordad que también abandonó a nuestro padre. La demencia es una enfermedad espantosa.

Según se desprende del propio texto, Mi madre fue escrita a lo largo de los años, conforme avanzaba la edad y la demencia de la madre de Inoue, a modo de una suerte de diario en el que se describe no solo el ocaso de una vida que se apaga, sino también cómo se vive este trance desde la perspectiva del hijo, cuya alma se quebranta al testificar con impotencia el declive de la madre, piedra angular en la vida de todo individuo. La soledad, la senectud, la fragilidad, la indefensión, el misterio del funcionamiento y deterioro de la mente humana, la constatación, en fin, de la proximidad cada vez más cercana de la muerte —desenlace inevitable— y la separación definitiva se entremezclan con la profunda ternura y el cariño inconmensurable que dejan un sabor agridulce y tremendamente conmovedor en esta melancólica lectura, erigida en último adiós y en la que adivinamos una intención no solo de recuerdo, sino también de búsqueda de sanación interior del desgarro en el hijo por la pérdida de la madre. Un relato, pues, en el que los sentimientos más íntimos y sinceros de un hijo se transforman en testimonio indeleble por la pérdida de un ser querido que jamás regresará.

Pensé que era muy propio de mi madre haber elegido un día tan radiante para morir.

 

 

 

 

Mi madre

Autor: Yasushi Inoue

Editorial: Sexto Piso

Año: 1975 (JP), 2020 (ES)

Formato: Papel, digital

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *