Desde tiempo inmemorial habitan bajo el subconsciente los temores más viscerales del ser humano, materializados en seres sobrenaturales y supersticiones que justifican lo inexplicable y que, en pugna con el raciocinio, se afanan por pervivir en nuestros corazones. ¿Existe una verdad absoluta? ¿Será capaz de acabar con las creencias ancestrales y los sucesos paranormales la ciencia asentada a marchas forzadas por la modernización de Japón en la época Meiji? Veamos la respuesta a estas cuestiones bajo el prisma de la genialidad de Natsume Sōseki en El eco fantasmal de un koto, publicado por Nórdica Editorial.
El autor
Natsume Sōseki, nombre literario de Natsume Kinnosuke, es uno de los máximos exponentes de las letras japonesas de todos los tiempos. Nacido en 1867 en el seno de una familia de antiguos samuráis reconvertida al funcionariado y venida a menos, tuvo una infancia un tanto traumática, pues, siendo hijo no deseado y el último de una abundante descendencia, fue dado en adopción para posteriormente retornar a su familia biológica. Tan dura infancia, pues, dejaría una profunda impronta en el sensible carácter de Sōseki.
Con una sólida formación en los clásicos literarios chinos y japoneses que lo impulsarían a escribir poesía toda su vida, terminó los estudios de Literatura Inglesa por la Universidad de Tokio y, tras unos años como profesor en Japón, marchó becado por el Gobierno a Inglaterra en 1900 para perfeccionar el idioma inglés. Sus tres años en Londres, sin embargo, no pudieron ser más desafortunados por la soledad, el desencuentro cultural y las penurias económicas, con demoledoras consecuencias psíquicas y anímicas en el escritor.
De vuelta a su país natal, aceptó la cátedra de Filología Inglesa en la Universidad Imperial de Tokio que antes ocupara Lafcadio Hearn, al tiempo que dedicaba cada vez más tiempo a escribir, ocupación que realizaría finalmente en exclusiva tras renunciar a su puesto en la Universidad.
Entre las obras más emblemáticas de Sōseki cabe destacar la celebérrima Soy un gato (1905), Botchan (1906) o Kokoro (1914), considerada su obra cumbre. En todas ellas Sōseki hace alarde de una profunda penetración humana, que combina en ocasiones con una aguda ironía y un afilado sentido del humor, sellos de identidad de este gigante de las letras niponas, fallecido por una úlcera estomacal en 1916 y que dejaría una huella indeleble en la literatura universal.
La obra
La editorial Nórdica ha tenido el acierto de poner a nuestra disposición El eco fantasmal de un koto, relato de extensión breve y lectura cautivante. Hijo de su tiempo, los años de la transición entre las tradiciones del antiguo Edo y la moderna Tokio, Sōseki se cuestiona la validez de las ancestrales creencias, esas que, si bien no poseen una base científica que las avalen, calan en lo profundo de la conciencia humana, haciendo que se tambaleen las convicciones de las mentes más racionales y escépticas.
Todas las costumbres se basan en algún elemento meritorio que les ha permitido autopreservarse a lo largo del tiempo.
¿Cómo, si no, puede ser posible que una joven, recién traspasado el umbral de la muerte, se aparezca ante su amado esposo mientras este se halla en el frente? ¿Cómo puede la orientación de una casa determinar el destino de una persona? ¿Las predicciones de un monje budista poseen, tal vez, más fiabilidad que lo que dicta el intelecto? ¿Acaso los desgarradores aullidos de un perro en la oscuridad de la noche no son augur de un nefasto sino que amenaza con trastocar las vidas de los habitantes de la casa del protagonista y narrador de este fantasmagórico relato? ¿No son preludio todos estos signos sobrenaturales de que una atroz desgracia está por abatirse sobre ellos?
No podemos responder a estas cuestiones sin incurrir en la profanación de tan extraordinaria obra desvelando su final, mas sí está en nuestra mano conminar al lector a aventurarse en una noche infernal en compañía del protagonista, Yasuo, en la que los sonidos, las sombras y las tinieblas campan a sus anchas en la mente del joven, desamparado ante las amenazas que acechan su tranquilidad mental hasta conducirlo al desvelo y la desesperación. ¿Podrá la mañana traer luz a su desasosiego? ¿Se salvará su prometida del malhadado destino que le han profetizado?
Por supuesto, ya era consciente de que todos somos mortales, sin embargo, una cosa es entenderlo con el intelecto y otra sentirse mortal, esto no lo había experimentado nunca.
Abundantes y profundas cuestiones son las que plantea Sōseki en este esclarecedor relato plagado de tensión y que nos hace contener el aliento, si bien no está exento de agudas notas del incisivo humor tan característico de este portento de las letras niponas, salpicadas por doquier, en el momento en que menos uno lo espera y provocando un controlado contraste entre la oscuridad, el escepticismo y la ironía. En suma, una lectura obligada no solo para los amantes de la literatura japonesa y de Natsume Sōseki, sino también para todos aquellos que disfrutan de un absorbente relato a la titilante luz de las velas.
El eco fantasmal de un koto
Autor: Natsume Sōseki
Traductor: Óscar Tejero
Editorial: Nórdica Libros
Año: 1905 (JP); 2025 (ES)




