Shakuhachi: La meditación sonora

Un tarde estaba leyendo una novela donde encontré un párrafo en el cual el escritor utilizaba la shakuhachi para construir una metáfora. Fue la primera vez que supe de la existencia de esta flauta, poco a poco he ido descubriendo más sobre ella y descubriéndome por medio de sus sonidos. Quisiera pedirle al lector que acompañe esta lectura con la siguiente melodía.

La shakuhachi es una flauta de origen chino fabricada en bambú, tiene seis orificios, cinco en el costado delantero y uno en el trasero. No tiene una forma establecida, pues todas las partes del Bambú son utilizadas en su construcción, así que pueden tener una ligera curvatura al final o cambiar de tamaño. De las 600 variedades de Bambú que existen en Japón, solo una se pude usar para construirla.

Llegó a Japón cuando finalizaba el periodo Nara. Ya en el periodo Edo, la flauta de bambú anidó en las manos de los monjes budistas zen, especialmente en la secta Fuke (caracterizada por llevar una canasta de paja en la cabeza, como símbolo de la ausencia de ego) utilizaban la shakuhachi como instrumento religioso que ayudaba a la meditación y les permitía manejar la respiración; ya que pequeñas variaciones en ella, mejoraba la calidad de los tonos. Los monjes consideraban que los tonos eran sucios o no-puros, cuando su espíritu todavía no lograba la pureza y no estaba limpio, pues no tocan la flauta, se tocan a ellos mismos mediante la flauta.

Los monjes Fuke crearon una técnica conocida como honkyoku, entendida como: piezas originales, que ayudaban a llegar a la iluminación gracias a los tonos más puros alcanzados por algunos monjes, que habían logrado el kisoku o tono espiritual. Así que muchos empezaron a acoger esta técnica para meditar por medio del sonido, dejando una amplia colección de piezas musicales que se han recogido mediante la tradición oral y escrita. Esto se ha replicado, pero cada timbre es diferente en los intérpretes de la Shikuhachi, ya que cada sonido tiene su propio espíritu, entonces cada experiencia musical se hace única.

Actualmente se siguen utilizando las melodías de la flauta shakuhashi para meditar o para el disfrute, pues así como muchas tradiciones culturales de Japón, ésta también se occidentalizó. En lo personal considero que esta flauta pesca el alma con cada tono y poco a poco reclama su presa, la sacude y de nuevo la entrega al lugar de donde la pescó. Los tonos no simpatizan al instante, pero a medida que van navegando por nuestros oídos, logran echar raíces, lo suficientemente profundas para no parar de escucharlos por un buen rato.

Fotografía coloreada de monjes interpretando la flauta

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