‘La bailarina de Izu’, de Yasunari Kawabata


‘La bailarina de Izu’ es el debut literario de Kawabata, en el cual ya se puede identificar el fuerte carácter sensacionista presente en su obra. Se trata de un corto cuento que habla sobre la belleza, la inocencia y la naturaleza, temas muy habituales en la novela oriental.

bailarinaizuLa bailarina de Izu (伊豆の踊子 “Izu no Orodiko”)

Autor: Yasunari Kawabata

Editorial: Emecé

Traducción: Ana María de la Fuente

Formatos: Papel

Año: 1926 (JP), 1969 (ES)

 

La primera gran obra de Kawabata es una de las menos dramáticas y más alegres. Cuenta la historia de un joven estudiante tokiota que viaja por la península de Izu, y que acompaña en el viaje a un grupo de músicos ambulantes. En este grupo se encuentra Kaoru, una joven que toca el tambor y que deslumbra al protagonista con su gracia y belleza.

Inesperadamente, la mujer se volvió de nuevo hacia mí:

—Ese kimono azul y blanco es muy bonito —dijo, mirándome fijamente a los ojos—. Tiene el mismo dibujo que el de mi Tamiji. Sí, idéntico —añadió, mirando a las muchachas que estaban a su lado, como si esperase que ellas corroboraran sus palabras, y luego aclaró—: Tamiji es mi hijo, al que dejé en casa. Su kimono me ha hecho pensar en él. Sí, sí, la misma tela y el mismo dibujo. Últimamente, esas telas azul oscuro se han puesto muy caras. ¡Es una verdadera lástima!

Kawabata ya demuestra a sus 26 años una habilidad innata para la escritura. Su sensibilidad describiendo las emociones está latente en ‘La bailarina de Izu’, si bien no sería hasta unas décadas más tarde cuando la perfeccionaría, llegando a ser un escritor consagrado. Pero algo que distingue a la ópera prima del resto es su carácter autobiográfico.

Podría considerarse este cuento como la expresión literaria del primer amor de Kawabata. En su juventud e inocencia, la percepción tímida y entusiasta que tiene el protagonista de la chica despierta unos sentimientos difíciles de describir, pero que están ahí. Por supuesto, no es sólo la chica lo que le da encanto a la experiencia, es también todo lo que rodea al viaje: los lugareños, los bucólicos paisajes japoneses, las conversaciones en la casa de té…

Si hubiera que definir ‘La bailarina de Izu’ con una palabra, esa sería “ternura”. En su sentido japonés, obviamente: la forma de absorber y transmitir los sentimientos de manera realmente sincera, pura. Y con un estilo narrativo ligero y sencillo. Ha sido un cuento adaptado en muchas ocasiones a películas y series televisivas en Japón, aunque por desgracia no es fácil de conseguir en España.

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