Así fue mi experiencia con airbnb en Japón

Cuando estamos planeando un viaje en Japón en general tenemos que hacer un desembolso importante, a menudo nos encontramos en la disyuntiva de elegir entre varias opciones de transporte, alojamiento, comida… y de entre la inmensa oferta turística, no siempre es fácil elegir. Tras haberme informado en cómo es airbnb en Japón, en haberlo experimentado por mí mismo, creí realmente interesante y útil escribir al respecto y, quizá, ayudar a quienes están dispuestos a visitar Japón en el futuro sobre esta alternativa al hospedaje tradicional de hostales y hoteles.

La ley

Lo más importante es entender cuál es la situación legal de airbnb. A pesar de que la plataforma es igual para nosotros, los usuarios, en todo el mundo, por detrás hay una legislación dependiente del país o la ciudad que vamos a visitar. Estamos de suerte en este caso, ya que Japón recientemente ha incorporado una actualización a su normativa de alojamientos turísticos de tal manera que es impresincindible contar con un registro previo y una licencia en vigor que acredite la validez del alojamiento para ser anunciado en airbnb. Esto se complementa, asimismo, con un registro de todos los huéspedes: en cuanto llegues a tu alojamiento, el propietario debe registrar tus datos personales y tu pasaporte.

Gracias a esta medida podemos contar con una serie de garantías adicionales a las que ya de por sí proporciona la plataforma airbnb, y por lo tanto confiar en que vamos a pasar la noche en un lugar seguro y contemplado por la autoridad. Si nunca has utilizado la plataforma, debes saber unas cuantas cosas: algunos alojamientos no permiten la reserva inmediata, lo que significa que en primer lugar tienes que solicitar la reserva que deseas, y para que sea efectiva, el propietario del alojamiento tendrá que autorizarla. Cuando solicitas la reserva aceptas previamente todas las políticas que se exigen, y en el caso de Japón suelen ser bastante estrictas: no fumar dentro de la casa, horas de check-in y check-out concretas, no organizar fiestas…

La oferta

Evidentemente, lo mejor que podemos hacer cuando planificamos un viaje de tales características es examinar personalmente todas las opciones de alojamiento y elegir la que más se adapte a nuestras circunstancias. En términos generales, cuando realizamos una búsqueda en las principales ciudades japonesas siempre vamos a encontrar un buen número de alojamientos, especialmente en las zonas céntricas de la ciudad, casi siempre satisfaciendo amplia variedad: habitaciones compartidas, privadas, viviendas completas e incluso hostales u hoteles tradicionales (ryokan) están disponibles en airbnb.

La calidad de los alojamientos acostumbra a ser bastante alta. Además de la valoración que aportan los anteriores ususarios, en la página del alojameinto podremos ver qué características tiene: desayuno incluido, lavadora, ascensor, cocina, consumibles de baño… estos servicios son anotados por el propietario, pero también corroborados por los usuarios que ya estuvieron en el lugar. ¡Es muy difícil llevarse sorpresas! Si en algo destacan los alojamientos en Japón es por su asombrosa limpieza y orden, algo que como ya sabemos es habitual en el carácter nipón.

Si lo que nos interesa es algo con buena relación calidad-precio, es muy probable que airbnb sea nuestra mejor opción, ya que los alojamientos en un apartamento suelen ser muy baratos. Si además elegimos compartir la vivienda o la habitación, el precio baja aún más. Si, por el contrario, lo que queremos es una apartamento entero y no tenemos reparos para pagar más, también vamos a encontrarlo sin problema.

Mi experiencia

Aunque toda la información anterior es útil para hacerse una idea de cómo funciona airbnb, creo conveniente explicar cuál fue mi experiencia, ya que no solo elegí esta plataforma por ahorrarme un dinero o evitar el trasiego de turistas en los hoteles, sino además para poder conocer un poco mejor la vida japonesa diaria. Sin saber qué me iba a encontrar, elegí tres alojamientos en Tokio, Kioto y Osaka con dos condiciones: que la habitación fuera privada (pero hubiese más gente en la vivienda) y que estuviese cerca de una estación de tren.

Antes que nada es importante comentar que en mi caso sé comunicarme en inglés y apenas conozco algunas expresiones básicas de japonés.

El precio que pagué por los tres alojamientos fue muy similar, algo menos de 30€ por noche de media, y en todos los casos mi experiencia fue satisfactoria, pero además, pude disfrutar de algunos momentos con mis anfitriones que resultaron de verdad sorprendentes y agradables. Por ejemplo, mi anfitriona en Kioto me invitó a su bar detrás de la casa para conocer a sus amigos japoneses y probar la bebida del lugar, mientras que en Osaka me recogió en la estación de tren y después me enseñó el centro de la ciudad. Lógicamente, no se puede esperar ni exigir que un anfitrión tenga disposición para nosotros o ganas de entablar amistad, pero en mi experiencia sí que lo tuve y fue una parte excepcional de mi estancia.

Los anfitriones en general me ayudaron en todo lo que les pedí y fueron amables. Los mayores problemas de comunicación fueron con mi anfitriona de Tokio, ya que no compartíamos ningún idioma en común excepto su escaso inglés y mi escaso japonés, así que la relación fue escasa. Aún así, su disposición (¡traductor en mano!) para ayudar y hacerme sentir como en casa fue intachable, así que no tuve finalmente ningún inconveniente para disfrutar de la estancia. Si lo que te estás preguntando es “¿dónde puedo encontrar estas experiencias en Japón?” la respuesta es sí, ya que airbnb cuenta con un apartado exclusivo de experiencias en el que puedes encontrar guías locales que enseñan la ciudad, cocinan en casa o muestran los eventos tradicionales a los visitantes, de manera independiente al alojamiento.

Todos los alojamientos en los que estuve preservaban elementos del Japón tradicional como tatami (suelo acolchado sobre el que caminar descalzo), fusuma (puertas correderas), ofuro (baño) y en algunos casos kotatsu (mesa baja con manta y calentador) y futón (funda acolchada para dormir sobre el suelo) con lo que además pude experimentar por unos días cómo es vivir de esta manera, algo muy difícil de ver en occidente. El alojamiento en Kioto era una casa antigua construida en el siglo XIX, y a pesar de que se había reformado en muchos aspectos, aún conservaba partes de la construcción original de la casa, como las escaleras o la fachada principal, las cuales seguramente no cumplirían los estándares de un hotel al uso pero, personalmente, me resultaron encantadoras.

En definitiva, elegir airbnb como método para alojarme fue un gran acierto, al menos en esta ocasión, y pienso repetir en el futuro. Espero que mis experiencias sirvan a los lectores para poder encontrar con más facilidad el tipo de experiencia que quieren vivir en Japón, y que tengan la misma suerte que yo para que también queden satisfechos.

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