Satori: Diez años de pasión


Por Luis Caldeiro

Quienes conozcan Barcelona sabrán que el Hospital de Sant Pau constituye una gran extensión de terreno salpicado de edificios modernistas -denominados Pabellones-, donde predominan las esculturas y el ladrillo rojo de la Revolución Industrial. Hay zonas ajardinadas y el conjunto tiene un aire como de campus inglés; y aunque no se trate de un jardín zen, se respira una extraña paz, que nada tiene que ver con el entramado urbano que le rodea. Un espacio ideal para que Marián Bango, cofundadora de la Editorial Satori -especializada en cultura japonesa, tal como reza la fotografía- celebrara el inicio de su aventura editorial, allá por el año 2007. El lugar concreto de la celebración, Casa Asia, ocupa el Pabellón San Manuel; y allí, en la institución que desde 2003 se instaló en Barcelona para impulsar el intercambio y el mutuo conocimiento cultural entre España y Asia, se celebró, el pasado 4 de mayo, el décimo aniversario de la editorial. “Barcelona es como una segunda casa, siempre nos hemos sentido muy acogidos”, confiesa Marián.

En la mesa de ponentes, y de derecha a izquierda, se situó Akiko Sagano, cónsul general adjunta del Consulado Japonés en Barcelona; Xavier Teixidó, director y fundador de Shonshinkan, entidad cultural sin ánimo de lucro centrada en el “estudio y preservación de las artes marciales japonesas”; Marián Bango y, finalmente, Menene Gras Balaguer, directora de Cultura y Exposiciones de Casa Asia.

Pero empecemos por el principio. Entre sonrisas, Marián Bango declara que su aventura editorial -que a la vez es una aventura personal, de vida- comienza con un desliz del destino. “Creo que la cigüeña me dejó caer en el lugar equivocado: en vez de a Japón, fui a parar a Gijón”. Y allí, junto a su pareja, con la que comparte dos pasiones -el Japón y los libros- comienza la andadura de Satori. “Los dos somos románticos, prácticamente del siglo XIX”, confiesa. No es su único rasgo romántico. A Marián le apasiona el libro, el objeto-libro, con todos los matices y sensaciones físicas que aporta: “Para mí la sensación de leer en papel, de hojear, de sentir el paso de las hojas, es insustituible”. Hasta tal punto que no concibe el e-book en su editorial, por más que constituya un icono de la modernidad. “No imagino leer haikus en un móvil” –recalca- “debo leerlo en un libro, en un ámbito tranquilo, en un parque; y si cae una hoja, guardarla entre sus páginas”. Quizás sea esta especial sensibilidad una de las razones que explican la esmerada factura y diseño de los libros de Satori. Un detalle que la distingue y que, en opinión de la anfitriona, Menene Gras Balaguer, es signo de una “vocación editorial inequívoca”. Pero sigamos.

“No imagino leer haikus en un móvil” –recalca- “debo leerlo en un libro, en un ámbito tranquilo, en un parque; y si cae una hoja, guardarla entre sus páginas”

La editorial, nos dice, comienza como una apuesta personal, hasta el punto de considerarla “prácticamente su hijo”. Y la bautizan con un término budista, Satori, que equivale a Nirvana, es decir, a “Revelación”, ya que “nuestra intención era iluminar a todos aquellos que quieren conocer el Japón, más allá de los tópicos”. Admite su fascinación por la época Meiji, cuando Japón empieza a abrirse al resto del mundo, abandonando poco a poco el feudalismo y el aislamiento. Y será el Ensayo el género escogido para iniciar su andadura editorial. A partir de él, la potencialidad de Satori se irá desplegando con el tiempo, bifurcándose, extendiéndose: En 2011 dan el salto a la literatura, con la premisa fundamental de que las traducciones fueran directas del japonés. Hoy, la editorial abarca desde la mitología a la historia, desde la filosofía a la literatura, pasando por el aprendizaje del idioma, la ficción, la poesía, las artes marciales y también las plásticas, sin olvidar el haiku o el ukiyo-e. Y su labor no se limitará a publicar obras inéditas de autores clásicos y contemporáneos, sino que llegará incluso a descubrir escritores, que de no existir Satori hoy quizás no conoceríamos: Marián cita con orgullo el caso de Jonathan López-Vera y su Historia de los Samuráis. “Es un obra que nos trajo personalmente el autor y que puede decirse que es un proyecto que pertenece enteramente a la editorial”. Un libro, por cierto, que no dudó en alabar Xavier Teixidó, “por hacernos llegar la historia de estos legendarios guerreros con un estilo accesible, llano, empático”.

El folleto editado por Casa Asia para la ocasión menciona otros libros señeros en el recorrido de Satori: Ya que hablamos de Samuráis, cómo no citar El Libro de los Cinco Anillos, de Miyamoto Musashi, obra maestra de la filosofía de estos míticos guerreros. O La Restauración Meiji, de W.G. Beasley. O Síntoismo: la vía de los Kami, de Sokyo Ono, que explora esta doctrina en relación con la arquitectura de sus templos, sus festivales y sus rituales. O, finalmente, Mitos y Leyendas de Japón, de Frederick Hadland Davis, la recopilación más completa de mitología japonesa. Por su parte, Marián desgranó también algunas obras y autores que considera remarcables. Para empezar, Natsume Soseki, “nuestro primer autor, que no sólo fue novelista –su faceta más conocida- sino que también escribió haikus toda su vida”, y del que este año también se cumple el 150º aniversario de su nacimiento. Coincidiendo con la efemérides, Satori ha publicado Mi individualismo y otros ensayos, un alegato a favor de la independencia personal, la libertad y la tolerancia.

También fue digno de mención Izumi Kyoka, al que considera “un escritor exquisito” y el que “mejor ha retratado a la mujer y su universo”. O Koji Suzuki, “maestro indiscutible del terror en Japón”, como lo define el catálogo de la editorial, que con su obra Dark Water hurga en ese temor indefinido que en Japón se tiene a lo que oculta el agua bajo su superficie, en este caso personalizado en los habitantes de la parte de Tokio que fue ganada al mar. Y ya en otro registro, recordó a los Yokai, monstruos japoneses que con el paso del tiempo han devenido figuras entrañables, y que tienen su espacio en Satori con el libro Yokai. Monstruos y fantasmas en Japón, de Andrés Pérez Riobó y Chiyo Chida. Finalmente, en el apartado del aprendizaje de la lengua nipona, citó Koi, manual básico de japonés, considerado el mejor manual para iniciarse en el estudio del idioma.

No quisiera, sin embargo, cambiar de tercio sin recordar El Elogio de la Sombra, primer libro que reseñé para Aki Monogatari, y cuya edición de Siruela elogia, aunque “desafortunadamente, no estaba vertida directamente del japonés, que era lo que nosotros deseábamos, sino del francés”. La edición de Satori sí cumple esta condición, con traducción al español a cargo de Javier de Esteban Baquedano.

Tras las intervenciones de los ponentes, llegó el turno de palabras. Y desde Aki Monogatari formulamos dos de las preguntas más recurrentes que sobrevuelan la mente de cualquier español interesado por Japón: ¿Cómo en un mismo país puede convivir una cultura tradicional tan antigua, exquisita y refinada con una sociedad hipertecnificada? ¿Somos japoneses y españoles en verdad pueblos antagónicos, en las antípodas, o existen puntos de encuentro?

A la primera pregunta, Marián Bango contestó que la cuestión se remonta a la época Meiji, “cuando el imperativo era modernizarse o perecer en el empeño”. Y recordó que ya a principios del siglo XX, en 1904-1905, Japón vence a una potencia como Rusia. “Y desde entonces han tenido que modernizarse, combinando ese impulso con el espíritu tradicional”.

“No es lo mismo”-explicó- “un japonés del campo que uno de la ciudad; haber nacido antes de la era Showa (昭和時) que después de su inicio”

En cuanto a la segunda cuestión, Xavier Teixidó tomó la palabra para observar que “Japón es una cultura muy contradictoria, incluso para ellos mismos”. “No es lo mismo”-explicó- “un japonés del campo que uno de la ciudad; haber nacido antes de la era Showa (昭和時) que después de su inicio”. Y comparó la cultura nipona con “una cebolla que tiene muchas capas. Vas quitando una capa tras otra, pero a la que llegas a la quinta, ya no puedes avanzar más”. Admitió que ambos pueblos “son muy diferentes a nivel de relaciones personales”, lo cual no excluye complicidades y puntos de encuentro. “De hecho” -afirmó- “ellos mismos, en vista del interés que suscita su cultura tradicional en países como España, Francia, etc. están confiando, delegando en nosotros, los europeos, la tarea de conservar esa cultura; una cultura que de alguna manera ya está agonizando en su propio país”. La directora de Cultura y Exposiciones de Casa Asia refrendó tal opinión, a la vez que lamentó no disponer de más tiempo para abordar un tema “tan extenso y sugestivo”.

El acto, finalmente, acabó con una degustación de sake. Pero no un sake cualquiera: uno elaborado con arroz mediterráneo. Todo un símbolo.


 

Luis Caldeiro es periodista free-lance y dibujante. Desde hace quince años es redactor de la revista La Veu del Carrer, de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Barcelona (FAVB). También ha colaborado con el diario catalán AVUI, con el Boletín de Empresas de la Cámara de Comercio de Barcelona y con las revistas digitales SumaSalut, de la Mutua L’Aliança y esadealumni.net (red de antiguos alumnos de ESADE).

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *