‘Maborosi’ (1995). Las luces distantes de Hirokazu Koreeda

maborosi-1995

Hacer las paces con el pasado es tal vez una de nuestras mayores necesidades para avanzar como individuos. Por un lado nuestra memoria nos ayuda a enfrentarnos al presente pero también puede hacernos vivir obnubilados en nuestros recuerdos. En este sentido, pocas obras son capaces de comunicar dicha dualidad como ‘Maborosi’, el primer largometraje de Hirokazu Koreeda.

El nombre original de la cinta, ‘Maboroshi no hikari’, que puede traducirse como ‘Fantasma de luz’, hace referencia a los fuegos fatuos o luces que aparecen de noche bajo ciertas condiciones atmosféricas. A veces estas luces desviarían de su rumbo a navíos y viajeros, que perseguirían sin éxito sus brillos en la distancia abandonando el camino a casa y perdiéndose para siempre en las sombras.

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La película está basada en la novela homónima escrita por Teru Miyamoto y posteriormente adaptada por Yoshihisa Ogita. Fuertemente influenciada por el cine clásico japonés de autores como Mikio Naruse y Yasujiro Ozu, la cinta tiene como protagonista a Yumiko (Makiko Esumi), una joven atormentada por el recuerdo de la desaparición de su abuela cuando aún era una niña. En la actualidad Yumiko tiene una vida humilde pero distendida en Osaka junto a su marido Ikuo (Tadanobu Asano) y el hijo recién nacido de ambos, pero ésta se ve interrumpida cuando Ikuo se suicida sin razón aparente mientras recorría las vías del tren.

Sin embargo, ‘Maborosi’ nunca se recrea en sus elementos potencialmente melodramáticos. A pesar de su estilo realista, no es difícil percibir cierta ensoñación en sus imágenes. La lejanía de los tiros de cámara junto al ritmo lento contrastan con el violento avance del tiempo que se revela como una fuerza indiferente a los cambios. De la misma manera, la aflicción y el duelo se encuentran siempre presentes a través de las vestimentas negras de los personajes.

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Visualmente la película es un reflejo de la contención emocional que sufre su protagonista. El objetivo a veces descansa en escenarios vacíos mientras que la música solo aparece durante pequeños interludios entre secuencias. La incertidumbre provocada por los acontecimientos del pasado está representada a través de la figura de Yumiko, resultando ésta cada vez más distante hasta el punto de casi desvanecerse en la oscuridad de las localizaciones.

Gracias a su sensibilidad y respeto a la hora de acercarse a la elusiva naturaleza de la muerte, la película de Koreeda resulta una obra tan universal como personal y cercana. ‘Maborosi’ nos habla de nosotros mismos y de cómo a pesar del paso de los años y las distancias recorridas siempre podemos sorprendernos vangando en las mismas habitaciones, acompañandos por las mismas personas y haciéndonos las mismas preguntas.

Fantasmas que tal vez ya solo existen en nuestra memoria pero que siempre podremos distinguir en la distancia, brillando desde la oscuridad.

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