‘La tumba del crisantemo’: crónica de un sentimiento ahogado

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El amor mueve montañas, pero montañas de libros. Son tantos los autores que han representado el sentimiento más valioso y más difícil a través de las letras que, a día de hoy, parece difícil encontrar una novela que lo capture de manera única. ‘La tumba del crisantemo’ es, sin embargo, un gran ejemplo de ello, muy impregnado de la sensibilidad japonesa.

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La tumba del crisantemo (野菊の墓)

Autor: Itō Sachio

Editorial: Chidori Books

Introducción: Lisa Kobayashi

Traducción: Sachiko Ishikawa

Portada: Ilustración de David González

Formatos: Electrónico

Año: 1906 (JP), 2015 (ES)

 

‘La tumba del crisantemo’ es una novela corta firmada por Itō Sachio, probablemente la que más le hizo ganarse el respeto como escritor. La obra tuvo una acogida aceptable en época -periodo Meiji- llegando a ser adorada por autores como el mismísimo Soseki; y con el tiempo se ha convertido en todo un clásico de la literatura japonesa. Se adaptó al cine y a día de hoy es lectura habitual en los colegios japoneses.

Tamiko se había adelantado unos cien metros cuando de repente se percató de que no la seguía y de inmediato regresó, llena de curiosidad.

—No tenías por qué haber venido, hubiera ido yo.

—Bueno, ¿y tú qué hacías? Me había asustado… ¡Qué crisantemos más bonitos! ¿Me das la mitad? ¡Me encantan los crisantemos!

—A mí también me gustan los crisantemos. Y a ti también te gustan.

Lo que a primera vista parece una historia de amor, en realidad es mucho más. Es, en primera instancia, el despertar sentimental de dos jóvenes, que pasan de ser amigos íntimos desde que eran niños, a tener una relación mucho más intensa y pasional. Esta evolución, este paso de la infancia a la adolescencia, se ve atenazada salvajemente por su peor enemigo: la sociedad, con sus convenciones.

El relato trata la interacción entre los dos protagonistas con una sensibilidad espectacular. Itō Sachio encapsula en pocas páginas momentos inolvidables, estampas de ternura en la naturaleza con una riqueza poética incontestable. Las páginas vuelan cocinando a fuego lento la relación entre los dos personajes, que se encuentran de pronto en un mundo de adultos, que se les antoja desconocido, incomprensible. Pero en el que, pese a todo, siempre hay lugar para el calor del corazón.

Es interesante valorar ‘La tumba del crisantemo’ en el contexto histórico en el que se escribe: la abrupta apertura de Japón al resto del mundo, una situación en la que se empezaban a mirar de manera crítica las tradiciones y los valores sociales que llevaban muchos siglos vigentes -al menos, por los intelectuales de la época-, un transfondo que da un sentido más trascendente a la obra.

En definitiva, ésta es una obra que se disfruta tanto en su forma -la narrativa y su forma de sensibilidad tan elegante- como en su contenido, con imágenes de gran belleza y dramatismo.

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