Kazumi Yumoto. Los amigos que descubrieron la muerte

Kiyama, Yamashita y Kawabe sólo tienen 12 años y quieren descubrir qué es eso de la muerte. De casualidad han escuchado por ahí que el viejo que vive al lado del colegio está a punto de morir, así que es una oportunidad perfecta para verlo con sus propios ojos. Juntos decidirán espiar al anciano hasta que llegue su muerte. Lo que ellos no esperan es que esta infantil decisión les llevará a descubrir mucho más sobre sí mismos, sobre su madurez y sobre aquel viejo con el que compartirán sus últimos meses.

Los amigos

Autor: Kazumi Yumoto

Traducción: José Pazó Espinosa

Editorial: Nocturna

Formato: Papel

Año: 1992 (JP), 2015 (ES)


‘Los amigos’ es la novela que catapultó a Kazumi Yumoto como autora, cosechando un gran éxito en Japón y motivando una adaptación posterior al cine. Esta obra como otras posteriores, también llevadas a la pantalla grande, han sido publicadas en castellano por la editorial Nocturna. La narrativa de Yumoto es accesible y divertida, y por eso consigue llegar con facilidad a gran parte de los lectores japoneses.

Cuando los tres protagonistas comienzan su misión de espionaje la novela despliega sus mejores momentos. Son chavales inocentes, con esa inconsciencia característica de la adolescencia temprana que incluso los convierte en odiosos en ocasiones. La historia evoluciona junto a sus personajes, que abandonan progresivamente su niñez y adoptan actitudes más adultas ante la vida; pero siempre con un trasfondo tierno y dulcificado.

Yumoto no abandona en ningún momento la óptica de sus protagonistas de doce años, y a través de ellos describe y desarrolla sus personalidades, así como lo que ocurre en su alrededor. Por esta razón, ‘Los amigos’ es una novela que gana fuerza conforme avanzan las páginas y conocemos a sus encantadores personajes. Kawabe es un chico quejica pero en ocasiones sensato y de ideas claras; Yamashita esconde un corazón enorme que muestra a los demás con pequeños detalles y Kiyama, que es el narrador, es un miedica que está aprendiendo a afrontar sus miedos.

—Es un viejo cabezota, ¿no creéis? —comentó Yamashita, apoyado en el muro. Ya era tan alto como Kawabe, y pensé que si seguía creciendo así pronto podría ver por encima del muro sin ningún esfuerzo—. Antes se pasaba el día viendo la tele como un cadáver; ahora no para de hacer cosas. ¿Qué mosca le habrá picado?
Yo me hacía la misma pregunta. La noche anterior, por ejemplo, se hizo tempura. Nos llegó su delicioso olor hasta el otro lado del muro. Nuestras barrigas rugieron ansiosas.
—Nos está poniendo a prueba —dijo Kawabe—. Sabe que lo espiamos y eso le da más vida. ¡Viejo asqueroso!

La lectura es ágil, amena y muy divertida. Hay momentos en los que la narración parece querer decir algo más de lo que realmente dice, pero hacia el final confirma sus intenciones: no huye de lo dramático aunque lo suaviza con serenidad. En consecuencia, la novela resulta agradable de leer y se orienta hacia un público adolescente o juvenil; dentro de este ámbito, resulta una obra excelente.

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