El honor militar sabe amargo: ‘El cantar de Heike vol. II’


La segunda parte de la napoleónica saga histórica japonesa continúa con los sucesos acontecidos durante la Insurreción Hogen, el levantamiento de la facción de seguidores del Emperador retirado Sutoku que abre la disputa más sangrienta entre las dos grandes familias: los Taira (o Heike) y los Minamoto (o Genji).

Ficha de la obra

El cantar del Heike vol. II

Autor: Eiji Yoshikawa

Ilustración: Jin Taira

Traducción: Rumi Sato

Editorial: Satori

Año: 2016 (ES)

Reseña

La labor editorial de Satori nunca será suficientemente elogiada ante el titánico trabajo que hay detrás de ‘El cantar del Heike’: una novela histórica de 9 volúmenes de una trascendencia incontestable, adaptada por Eiji Yoshikawa e ilustrada por Jin Taira, que por primera vez será traducida en su totalidad.

Lo que hay detrás de este monte Fuji de páginas, en particular de su segunda entrega, es un apasionante juego de tronos en el que las facciones militares y cortesanas más importantes de la época se disputan el poder manera nunca vista en la historia. La inclusión de ilustraciones es todo un acierto: la representación a lápiz de Jin Taira de los sucesos más importantes da un toque soberbio a la edición.

Pese a que se sitúa a Taira Kiyomori como el protagonista de la trama, no es éste ni mucho menos el centro sobre el que giran los acontecimientos. De hecho, en la mayoría de ocasiones no es más que un peón de la inmensa maquinaria palaciega, narrada desde distintos vértices. Kiyomori, un guerrero admirable y gran estratega, es el cabeza visible de su clan y juega su papel a través de la importante influencia militar que ejerce en la lucha por el poder.

Al igual que él, la familia Minamoto, cuyo máximo representante es Yoshitomo, se sitúa al otro lado de la balanza tratando de mantener un equilibrio imposible. Las tensiones entre las dos familias, siempre intensificadas por terceros -como el Ministro de la Derecha Yorinaga o el Viceconsejero Shinzei- terminarán por estallar, con una importante peculiaridad: a los dos lados del conflicto se encuentran ilustres miembros de ambas familias. Esta circunstancia da pie a un efecto dramático verdaderamente conmovedor; es el sufrimiento fraternal de los personajes el que convierte la historia en una intensa crónica de la guerra en la que todos los bandos siempre tienen algo que perder.

‘El cantar del Heike’ no es un relato maniqueo, pese a que la orientación de la novela -como se deduce del título- tiene tendencia a rendir culto al bando de los Heike (Taira), pero también se reconoce con admiración la hazaña de determinados personajes de los Minamoto e incluso de los Fujiwara. La sublime descripción de acontecimientos que realiza el autor, con observaciones muy agudas, imprime un significado atemporal a la novela: aquí se habla de temas intrínsecos de la humanidad como la corrupción del poder, la fugacidad de la vida o el significado del honor familiar.

Así, por ejemplo, leemos fascinados la escena de un padre preparándose para la gran batalla no sin antes haber enviado la noche anterior una armadura familiar a su hijo en el bando contrario; asistimos a la insoportable huida del Emperador insurrecto corriendo descalzo a través de los riscos de una montaña cuando jamás había visto mundo más allá de su jardín de palacio; o descubrimos a través de los ojos del primogénito del clan cómo descubre que su linaje realmente proviene de la estirpe imperial mientras se despide de su padre.

Son estos los pequeños testimonios personales de una guerra civil que figura en los libros de historia con fechas y números, pero que componen un relato de personajes que atrapa con fuerza al lector, sorprendido al encontrar tal densidad de emociones en una obra tan extensa y tan habitualmente publicada en forma resumida. La historia japonesa es apasionante, sí; pero se convierte en conmovedora cuando se vive desde la piel de sus protagonistas.

Conclusiones

La habilidad de Yoshikawa para mantener un nivel altísimo es increíble, convirtiendo a su vez la narración en un testimonio que trasciende toda época y contexto histórico. Este segundo volumen de ‘El cantar del Heike’, totalmente disfrutable sin haber leído el primero, nos deja con ganas de continuar la epopeya hasta el final.

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