Haikus de lluvia y soledad

Llega una nueva estación, el verano, y con él un buen puñado de nuestros haikus. El mes de junio es el más lluvioso de la climatología japonesa: una bienvenida áspera al sofocante calor de la etapa estival, que engalana los barrios y pueblos de fiestas tradicionales. La lluvia afecta al estado emocional de manera ambigua: su eco nos acompaña porque rompe el silencio, pero al mismo tiempo nos embarga con una incontenible sensación de soledad.

La pequeña hormiga
corre bajo el kotatsu
tormenta de primavera.


 

Kimono mojado
el monje mira la nube
con regocijo.


 

Despertó, solo
y se volvió a dormir;
ruido de lluvia.


 

¡Esta mañana
salí a ver las flores…!
pero ya no estaban.


 

Se escucha el tintineo
¡ah, los caracoles!
hoy pasearé acompañado.


 

Lluvia de mayo
se desliza por el techo
¡cuidado! el tokonoma.

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