El cónsul japonés en Barcelona rinde homenaje al té

Organizado por el Consulado Japonés en Barcelona, la empresa Umai Drinks y el restaurante Koy Shunka, la residencia oficial del cónsul abrió sus puertas el pasado 2 de febrero para acoger un acto dedicado a uno de los iconos culturales más importantes del Japón: el té.

Eran las doce del mediodía cuando la puerta de la residencia del cónsul japonés en Barcelona se abría puntualmente. Tras el umbral, el dueño de la casa nos recibía con la tradicional cortesía y hospitalidad niponas: se trata de Naohito Watanabe, jefe de la legación diplomática nipona desde 2016, tras haber ocupado varios cargos en países de habla española (Ecuador, Uruguay y Nicaragua) así como en un lugar tan fuertemente influido por la cultura hispánica como Miami (donde fue cónsul general adjunto). Este currículum, añadido a su profundo conocimiento de la obra del poeta Rubén Darío (de quien tradujo al japonés libros tan inolvidables como Azul, Cantos de Vida y Esperanza o El Viaje a Nicaragua e Intermezzo Tropical), hacen de Watanabe un puente cultural ideal entre España y Japón.

Cónsul japonés. Foto cedida por UMAICHA (ARNAUD BAYLE)

La casa del diplomático se convierte por un día en un foro dedicado íntegramente a uno de los iconos culturales más importantes de su país, sin el cual sería imposible entender el alma japonesa: el té. Y fue el anfitrión quien, desde un pequeño atril, inaugura el evento: presenta a los ponentes y traza un pequeño guión de lo que será el acto; da la bienvenida al nuevo año y glosa algunos aspectos que le interesa destacar: El evento se celebra en el marco del año 2018, “fecha del sesquicentenario (ciento cincuenta aniversario) del establecimiento de relaciones diplomáticas entre España y Japón”. Señala que la sociedad española vive actualmente “un boom de la cultura japonesa, en sus más diversas formas (gastronomía, literatura, idioma japonés, cultura pop como el manga o el anime, etc.)”; y en esta “dichosa coyuntura histórica” se declara “muy decidido a promover el intercambio cultural entre nuestros dos países”. Confía en que el acto “contribuirá mucho a impulsar dicho intercambio, así como la difusión del té japonés”. Y recuerda que, a diferencia del 2017, que fue el “año del Gallo” (que simboliza “la vida agitada e imprevisible, por eso se produjeron muchos acontecimientos”), el 2018 es el “año del Perro”. “El perro es el amigo más antiguo de la Humanidad” -sentencia- “y es el símbolo de la estabilidad, la constancia y la amabilidad. Y cuando el perro ríe, es que va a haber un auge de la economía. Entonces uno ya no puede contener la alegría. Será un buen año”. Finalmente señala como horizonte el 2020, año de celebración de los Juegos Olímpicos de Tokio. Y remata su discurso con un deseo: que Barcelona y Cataluña sigan siendo “un centro cosmopolita de dinamismo económico, impregnado de un ambiente cultural, artístico y gastronómico siempre abierto a todo el mundo”.

Shoko Nakanishi

Shoko Nakanishi. Foto cedida por UMAICHA (ARNAUD BAYLE)

Tras la intervención del cónsul, abrió el turno de los ponentes la señora Shoko Nakanishi, Embajadora del té japonés del Ministerio de Agricultura, Silvicultura y Pesca del Japón (MAFF). Ante una mesa dispuesta con tazas y teteras tradicionales japonesas, Nakanishi no sólo hizo una demostración práctica de cómo se prepara y sirve un buen té japonés (que degustaron puntualmente los asistentes), sino que ofreció una explicación pormenorizada sobre diversos aspectos de este producto: desde un breve repaso histórico (que comienza con aquel lejano junio del año 815, en que el emperador Saga ordenó cultivar este producto en sus dominios) hasta las variedades existentes de té japonés y las distintas cosechas, pasando por detalles técnicos de su preparación (temperatura del agua, cantidad de sustancia a utilizar, etc.) “Servir un té es como ejercer de alquimista”, afirmó. Algo que nos confirma lo que ya sospechábamos: Que en Japón, el té es algo más que diluir hojas de camelia sinensis en agua caliente. Y por si no quedara claro, la propia Embajadora contó la leyenda del noble que construyó el castillo de Osaka: “Un día descubrió un templo budista y pidió a un aprendiz de monje que le sirviera un té. Éste le ofreció primero un té flojo y frío. No contento, le pidió otro, y recibió uno más caliente y espeso. Finalmente, pidió un tercero, y esta vez sí probó un té más fuerte y de mayor calidad. Gracias a esta última taza, por fin pudo recuperar fuerzas, y tomó al aprendiz de monje como vasallo, llevándoselo de allí”. “La conclusión final de todo esto remató- es que para servir el té hay que ser empático. Hay que pensar en los demás”.

Umaicha

El acto sirvió también como presentación de un novedoso producto, creado por el emprendedor francés Jean Jacques Fredj: se trata de Umaicha (que en español significa “delicioso té”). Una bebida embotellada de té japonés sin azúcar, que se comercializa en tres variedades: Ryoku Cha, elaborado con las clásicas hojas de té verde japonés llamadas sencha, de sabor menos amargo y más suave que la mayoría de las bebidas de té importadas de Japón, porque se elabora sobre todo con las hojas de la primera cosecha o ichibancha; el Houji Cha, té verde de color marrón debido a su proceso de tueste, de sabor ligeramente tostado pero conservando el aroma fresco del té verde; y finalmente, Genmai Cha, combinación de té verde japonés procedente enteramente de la primera cosecha y de arroz integral tostado de la zona de Kumamoto (isla de Kyushu).

Bebidas Umaicha. Foto cedida por UMAICHA (ARNAUD BAYLE)

Alexandra Sala, Marketing Brand manager de la empresa fabricante, Umai Drinks, fue la encargada de explicar la historia de esta innovadora iniciativa empresarial, que pretende difundir y comercializar en Europa el té japonés. Jean Jacques Fredj, alma del proyecto, marchó a Japón a finales de los ochenta, tras concluir sus estudios en Francia. Y allí se enamoró por partida doble: de su actual esposa (Saeko) y del Mutou-cha (literalmente, el té japonés sin azúcar). “Yo descubrí esta bebida hace treinta años, cuando vivía en Japón” -recordó Fredj- “y siempre tuve el sueño de hacer descubrir el placer del té verde no dulce a los europeos. Y es lo que hemos intentado hacer con Umaicha”. Preguntado por Aki Monogatari, el empresario francés reconoce que “existe una brecha cultural entre el paladar europeo y el japonés: el primero, en principio, no reacciona bien ante la idea de un té amargo, no dulce y no caliente”. Pero cree que esta brecha puede salvarse con una educación y preparación previas: “¿Quién iba a decir hace quince años en Europa que la gente acabaría comiendo pescado crudo, al estilo japonés?” Y sin embargo ha sucedido.

Hideki Matsuhisa, el chef

El prestigioso chef Hideki Matsuhisa. Foto cedida por UMAICHA (ARNAUD BAYLE)

El último ponente fue Hideki Matsuhisa, a quien muchos consideran el mejor sushiman que existe hoy en España. Llegó a Barcelona en 1997, con veinticinco años, y desde entonces su carrera ha sido meteórica. En 2001 abrió un modesto restaurante en el Barrio Gótico barcelonés, Shunka (“aroma de temporada”, en japonés), que se convirtió en local de referencia no sólo en Barcelona, sino en toda España. Desde el principio, además, contó con el apoyo entusiasta de Ferran Adrià, cliente asiduo desde el primer momento. Más tarde inauguró Koy Shunka (intenso aroma de temporada), donde, según Adrià, se sirven los mejores nigiri que se puedan comer. Y en los últimos años ha abierto dos nuevos locales: Kak Koy, una parrilla japonesa, y por último, Majide. En 2013 obtuvo su primera Estrella Michelín. Con este currículum, no es de extrañar que el Ministerio de Agricultura, Silvicultura y Pesca de Japón (MAFF) le nombrara en 2017 “Embajador de Buena Voluntad de la Gastronomía Japonesa”.

El cónsul presentó la intervención del chef con estas palabras: “gracias a Hideki Matsuhisa podremos conocer la óptima combinación gastronómica del té japonés con los platos japoneses, catalanes y españoles”. Y el chef cumplió con nota: hizo una demostración práctica del maridaje del té japonés, protagonista de la velada, con tres suculentos manjares. En concreto, sirvió berenjena con una salsa de miso con carne (llamada nikumiso), acompañada de té hojicha. También ofreció una especialidad de fusión gastronómica hispano-japonesa, consistente en gamba y cococha al pil pil, a degustar con té genmaicha. Y finalmente nos obsequió con un delicioso maki de atún y salmón, que sirvió con té ryokucha. Un despliegue que acompañó con una charla en la que glosó las propiedades del té japonés: su uso cotidiano en la alimentación, como acompañante y complemento indispensable de la comida; sus propiedades terapéuticas, ya que el té ayuda a erradicar las bacterias que ciertos productos japoneses, al servirse crudos, pueden portar; su utilidad para borrar el sabor a grasa de ciertas comidas especialmente aceitosas, etc. El humor del chef, cuyo currículum no le impide mostrarse sencillo y accesible, contribuyó a redondear una intervención digna del producto al que se pretendía homenajear: el té.

 

Habla el cónsul

Entre charla y charla, entre degustación y degustación, Aki Monogatari tuvo la oportunidad de entrevistar fugazmente a Naohito Watanabe, Cónsul General del Japón en Barcelona. Este hombre de letras, para quien, como ya hemos dicho, la cultura hispánica no es ningún secreto -ha llegado a traducir al japonés varios libros de la obra poética de Rubén Darío-, considera que, a ciento cincuenta años del establecimiento de relaciones diplomáticas entre España y Japón, estamos viviendo un “momento óptimo” en la historia de estas relaciones: “El año pasado el Rey de España visitó mi país; más de 600.000 turistas japoneses arriban cada año a España y existen 184 empresas niponas muy poderosas radicadas aquí, las cuales, pese a los altibajos de la política, están observando, confiadas”, afirmó.

Foto del autor del artículo, junto al cónsul.

El cónsul considera también que tanto el arte como la cultura son campos “especialmente fructíferos” en el intercambio entre ambos países. Y reafirmó su convicción de que el 2018, al ser “el año del Perro”, contribuya decisivamente a dar estabilidad.

Respecto al té, protagonista del acto, hizo hincapié en su uso frecuente y cotidiano en Japón. En mi país, el té es casi una idiosincrasia. Y remató con estas palabras: “En él se encuentra concentrada toda la esencia filosófica y alimentaria del Japón”.


Luis Caldeiro es periodista y dibujante. Desde hace quince años es redactor de la revista La Veu del Carrer, de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Barcelona (FAVB). También ha colaborado con el diario catalán AVUI, con el Boletín de Empresas de la Cámara de Comercio de Barcelona y con las revistas digitales SumaSalut, de la Mutua L’Aliança y Esadealumni.net (red de antiguos alumnos de ESADE). Actualmente escribe en el digitalElCatalan.es y en el semanario El Triangle.

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