Cerezos en la oscuridad: Así llegó el feminismo a Japón


Para que una sociedad civilizada tumbe las desigualdades de género es necesario pasar por varias etapas, y en el caso de Japón este proceso se inició en la era Meiji con autoras como Higuchi Ichiyō y sus relatos. La colección editada por Satori en ‘Cerezos en la oscuridad’ representa la prosa más célebre de Ichiyō, en la que brilla su firme deseo de dar voz a la mujer, sufridora durante siglos de un rol social profundamente reprimido.

Cerezos en la oscuridad

Autor: Higuchi Ichiyō

Traducción: Hiroko Hamada, Virginia Meza

Introducción: Carlos Rubio

Editorial: Satori

Formato: Papel

Año: 1890-1896 (JP), 2017 (ES)

Comprender cómo las mujeres han estado plegadas históricamente al dominio masculino es esencial para encontrar la importancia de Higuchi Ichiyō y su obra. En el eficaz prólogo de esta edición se nos introducen estos menesteres y se nos abre la puerta a cinco relatos que, tanto por su sensibilidad como por su alcance social, son una lectura embriagadora y fascinante.


La literatura japonesa cuenta con la particularidad de que muchos de sus autores hacen gala de una habilidad excepcional para expresar las emociones e introspección de sus personajes, lo que en cierto modo podríamos calificar como que hacen una literatura femenina. No es casualidad, de hecho, que las primeras grandes obras japonesas las firmaran mujeres como Sei Shonagon (El libro de la almohada) o Murasaki Shikibu (Genji Monogatari). Sin embargo, durante buena parte del dominio samurái, las mujeres fueron apartadas sistemáticamente de varios tipos de arte, incluyendo el teatro o la literatura. Cuando eran los hombres quienes trataban personajes femeninos, habitualmente no cuestionaban su posición social. Figuras como la de Higuchi Ichiyō romperían esta tendencia.

‘Cerezos en la oscuridad’ captura aquellos momentos en la vida de la mujer, en general de origen humilde, en los que las normas sociales impuestas le abocan al sufrimiento irremediable. La mujer carecía de muchas libertades, entre las que se incluyen poder elegir con quién casarse, decidir sobre su divorcio e incluso disponer de la custodia de sus propios hijos. A estas circunstancias, de naturaleza legal, le acompañaban como se puede imaginar toda una serie de ataduras de naturaleza social.

«Cada una de estas mujeres, descrita con maestría por Ichiyō, representa un grito de protesta ahogado que resuena en la actualidad»

Las protagonistas que recrea Ichiyō, claros avatares de sí misma, no sólo son atenazadas por los hombres de su alrededor, sino por todo su contexto social. Sufren la desgracia de tener que adaptarse a un férreo modelo de familia o convertirse en parias el resto de su vida; lamentan no poder conciliar sus sentimientos efervescentes con un orden social frío y deshumanizado; dedican su vida a un trabajo miserable sólo para poder mantener a sus seres queridos. Cada una de estas mujeres, descrita con maestría por Ichiyō, representa un grito de protesta ahogado que resuena en la actualidad.

—Adoptas una actitud ceremoniosa, ¿de qué se trata?—pregunta el padre con aire inquieto y de rodillas avanza hacia su hija.
—Esta noche he salido de casa de Harada con la determinación de no regresar más. No he salido con el permiso de Isamu, dormí a Tarō y he salido con la decisión de no volver a ver el rostro de ese niño. (…) Durante​ dos o tres años no he hecho más que llorar. Finalmente, padre, hoy he tomado la firme decisión de pedirle que solicite a mi marido el documento de divorcio.

En uno de los relatos más brillantes, ‘Noche de plenilunio’, una joven acude desesperada a casa de sus padres pidiendo el divorcio de su marido. La protagonista es consciente de que deberá abandonar a su hijo y quedará marginada de la sociedad a consecuencia de la destrucción del matrimonio, pero su frustración es insoportable. El marido es un tipo grosero, desagradecido y sin consideración a los esfuerzos de su mujer para conseguir su felicidad; aun sospechando que puede tener amantes fuera de casa. Sin embargo, los padres la convencen de la futilidad de sus intenciones, y le sugieren volver a casa y seguir como hata ahora. En el camino de vuelta, la protagonista coincidirá de manera casual con un antiguo conocido.


La colección de relatos titulados ‘Cerezos en la oscuridad’ es un manifiesto que podríamos catalogar de feminista. Su coraje para expresar el drama oculto de la mujer en el enrevesado sistema de clases japonés es admirable y hábil en su narrativa.

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