’47 Ronin’, la mayor historia de honor jamás contada


La historia de los leales 47 ronin que vengaron a su señor tras la muerte forma parte del imaginario colectivo. La épica de la historia es tan incomparable que ha inspirado a generaciones de japoneses, alimentando el espíritu samurái que aún hoy sigue presente en el estrato de la sociedad japonesa.

47 Ronin

Autor: Tamenaga Shunsui

Editorial: Satori

Formatos: Papel

Año: 2017 (ES)

 


Año 1701. El honorable Asano Naganori, señor de Ako, tiene fuertes desencuentros con un servidor directo del shogun, el cortesano Kira. Cierto día, la situación se vuelve insostenible y ambos aristócratas desenvainan la katana, sin llegar a sufrir ningún percance serio. Sin embargo, tomar las armas en el palacio es una falta gravísima penada con la muerte. La decisión tomada por el gobierno es condenar a Asano Naganori a cometer seppuku (también llamado harakiri), mientras que a Kira se le perdona la vida. La afrenta no pasa desapercibida para los guerreros de Ako, que deciden llevar a cabo un minucioso e inteligente plan para vengar la muerte de su augusto señor del clan.

Oishi Kuranosuke

La crónica de la venganza no es sólo un relato en el que se calcula un asesinato, es todo un ejemplo de los valores del código samurái, pero eso ya lo sabemos, ¿verdad? El honor samurái de dar la vida por el señor al que se le debe el servicio, un honor bajo el que por cierto hay una fina lámina de gloria eterna. Sin embargo, bajo esta definición podríamos encuadrar muchas historias o leyendas de la época samurái. ’47 Ronin’ tiene una cualidad diferencial que la eleva por encima de la mayoría.

Lo que hace especial a ’47 Ronin’ es su tacto para convertir a los samuráis abandonados en humanos que sufren la peor de las torturas: la de evitar levantar sospechas engañando a sus familias durante años para después abandonarlas y cumplir el viaje a la oscuridad, acompañando a su señor. La obra de Shunsui pone los pies en la tierra y dedica capítulos enteros a escenificar el precio real del honor, en los que encontramos personajes derrotados, en un difícil equilibrio para mantener la cordura y no fallar a su promesa de muerte.

El nombre de Oishi Kuranosuke, consejero del fallecido señor Asano Naganori, queda grabado a fuego en la mente del lector a través de la narración. Es el hombre que mueve todos los hilos, que pone a prueba tres y cuatro veces a los guerreros del clan para asegurar que cumplirán la palabra. También él es el primero que no duda en rebajarse prácticamente a la condición de paria para no alarmar al enemigo de la venganza que está planificando. No es el protagonista de la novela, puesto que muchos otros del grupo de 47 también toman papeles esenciales en el proceso, cada uno con una historia personal que mueve la conciencia de admiración.

Yukukawa Sampei Munenori

La nueva edición de Satori de ’47 Ronin’ viene complementada con un montón de extras muy interesantes. El más goloso es sin duda la colección de grabados de Utagawa Kuniyoshi, de mediados del siglo XIX, que ilustra a todos y cada uno de los leales ronin que tomaron parte en la venganza, así como a su señor Asano Naganori y al cortesano Kira. Seguido a estos grabados encontramos un jugoso apartado de apéndices donde se realiza un análisis cinematográfico del fenómeno de los 47 ronin con elaboradas referencias; a continuación un artículo explicando el ritual del seppuku, la muerte ritual característica de la historia samurái; y como guinda, el prólogo de la primera edición de ’47 ronin’ en España, nada menos que del año 1910.

Existen muchas versiones, adaptaciones y resúmenes de la historia de los ’47 Ronin’, pero como la obra de Shunsui no hay nada. Es emotiva, es épica y está escrita con pasión. Es, en definitiva, es uno de esos libros que marcaron su época y marcarán a sus lectores para siempre.

Tumbas de los 47 Ronin, en Tokio

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